Amor en las buenas y en las malas

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Hemos dejado atrás los Papa Noel, los árboles de Navidad y las calles llenas de luces para ver corazones everywhere. Sí, ha llegado San Valentín, día que se presenta como un auténtico incordio tanto para aquellos con el corazón solitario como para los que lo tienen lleno. ¿A quién se le ocurrió eso de celebrar el amor? No es un invento nuevo, ni de El Corte Inglés como muchos piensan. Ya en 1842 se comenzó a vender las primeras tarjetas postales con forma del corazón o de Cupido.

La idea de ponerle día a conmemoraciones y enfermedades está bien ya que es una manera de que nadie se olvide de que existen, pero ¿por qué ponerle día al amor? Todos los días son buenos para celebrar el amor, cada uno a su manera y hace más ilusión que hacerlo el 14 de febrero, creedme. Una carta inesperada recordándote cómo os conocisteis, una cena improvisada o un regalo en forma de camisa que vio esperando el autobús y que te compró porque pensó que te quedaría genial son detalles que llenan de alegría el día a cualquiera. La chispa que caldea el corazón está en los pequeños detalles.

Aunque pensar que todo es bonito en una pareja es algo descabellado. En todas, hay problemas y discusiones: unas más mundanas, otras más fuertes. Sin embargo, no olvidemos que todo tiene solución en esta vida, menos la muerte. Esta situación la describe a la perfección Carlos Baute en su canción “Perdimos el control” en la que se relata como la pareja está distanciada por un discusión sin sentido. Pero también el cine ha recogido esta otra parte de la vida en pareja. “Les costaba ponerse de acuerdo. De hecho, rara vez estaban de acuerdo.

Discutían todo el tiempo y se desafiaban todos los días. Pero a pesar de sus diferencias, tenían algo importante en común: estaban locos el uno por el otro”. Seguro que recuerdan este fragmento de El Diario de Noa. Es muy fácil amar cuando todo es fácil pero vencer cuando el barco ha estado a la deriva es un examen para matrícula de honor. Por ello, hay que amar ahora, hoy, en este momento, a cada segundo, no esperar al 14 de febrero para decirle a tu pareja que la amas. Y si surge alguna discusión, recuerda lo que dice la canción que mencionaba antes: “Hay cosas buenas, hay cosas malas. En las parejas, las diferencias le da gustito, le da pimienta. Le da sabor, le da color a la vida”. Seguro que se te pasa el cabreo y te das cuenta de que estabas discutiendo por algo sin sentido.

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