El desaparecido Santísimo Cristo de los Desamparados de Torre del Mar

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Jesús Hurtado/axarquiahoy.es

Algunas personas de Torre del Mar, los más mayores, recuerdan vagamente esta imagen, mientras que los más jóvenes que viven entre el siglo pasado y este, nunca han oído hablar de esta figura, que tenía mucha devoción entre los torreños.

Nos referimos al Santísimo Cristo de los Desamparados de esta localidad, que se encontraba en la antigua y desaparecida parroquia de San Andrés Apostol de Torre del Mar y que se desconoce su paradero desde hace más de 40 años.

Consultando entre las personas mayores que recuerdan aquel templo y conocían de la existencia de esta imagen, como es el caso de D. Antonio Sánchez Miranda, este coincide que fue siempre una imagen muy venerada y con gran número de devotos, ya que eran conocidas las muchas peticiones que se le pedían y la cantidad de mandas que en agradecimiento se le ponían.

Incluso nos relata que esta imagen se hizo después de la guerra hasta más popular que la patrona de Torre del Mar, la Virgen de las Angustias (esta no se recuperó para la iglesia), una imagen que fue quemada junto a otras tallas más que estaban en la antigua parroquia, en la ola de violencia anticlerical local contra edificios e imágenes de la iglesia católica en junio de 1936.

Si nos ceñimos al punto de vista estilístico, la imagen del Santísimo Cristo de los Desamparados, muestra claras influencias de los crucificados que en serie se hacían ya en 1880 en la primera industria de imaginería religiosa en la localidad de Olot (Gerona), muchos de ellos de artistas que trabajaron realizando modelos en barro y escayola en el que destacaban los nombres de, Llimona, Blay, Atché y Vallmitjana entre otros. Crucificados de Olot donde se puede encontrar similitudes en las letras de la tablilla donde parece la frase INRI, en el sudario anudado en el lado derecho o estar clavado en la cruz de idéntica forma con la cabeza inclinada hacia el hombro derecho.

Un ejemplo muy claro es el veleño Santísimo Cristo de la Salud que se encuentra ubicado actualmente en la Iglesia de San Francisco de Vélez-Málaga, tremendamente parecido al mamparado torreño, sin duda del mismo origen.

Este tipo de cristos según apreciación del imaginero veleño Israel Cornejo “se hacían de pasta de madera (en 1887, a partir de un decreto eclesiástico, este producto podía bendecirse) y el trabajo estaba muy bien organizado hasta tal punto que existían expertos en moldes, en retoque, en dar bases de color o poner ojos de cristalcartón piedra”.

Por otro lado nuestra consulta a Sandra Barcons de la fabrica en Olot “El Arte Cristiano”, pionera en hacer estas imágenes, nos matiza que este cristo corresponde al modelo A280 de su antiguo catálogo y que  “a pesar de ser de producción semi-industrial, las de mayor calidad no son para nada desdeñables desde el punto de vista patrimonial ya que, aunque no gozan de la impronta artística de la imaginería en madera más tradicional, su origen y particular elaboración, sí se les puede otorgar el valor sentimental que van sumando estas tras más de medio siglo, por lo que comienza a ser meramente históricas”.

No cabe duda, que este fenómeno de la imaginería de Olot, marcó una página en la historia del Arte Sacro español, aunque sea como respuesta a los desgraciados sucesos que se vivieron en los años treinta.
En definitiva, el cristo que buscamos que data de finales de los años 30, sigue sin conocerse su paredero, se sabe que fue una imagen comprada y donada al pueblo de Torre del Mar por un vecino de esa localidad, José Abelardo Gordillo Morales, esto es, un crucificado que enseguida bajo la advocación del Cristo de los Desamparados, fue ubicado a la derecha según se accedía a la desaparecida iglesia.

El precio según nos confirma Kim Roca del Arxiu Municipal d’Olot estas imágenes oscilaba su precio ya en 1941 entre las 1500 pesetas si era una figura de primera categoría o las 810 si esta era de segunda, a la que había que añadir 141 pesetas por el envió en aquellas fechas.

En la foto postal que ilustra este artículo y que en los años 40-50 se había puesto a la venta por la familia Pardo, propietarios de la Papelería Imperio en Torre del Mar, en lo que era un serial de postales en la que por general mostraban varias calles de la localidad, podemos ver a la derecha del cristo una placa en la que aparece el nombre de José Abelardo Gordillo Morales, que comprobado por la entonces archivera municipal, Purificación Ruiz, nos informa que además coincide con el nombre del propietario de una casa, hoy desaparecida, que estaba situada en la Carrera de las Angustias de Torre del Mar.

                                                              (Foto coloreada por Joaquín To, la original era en blanco y negro)

A medida que fue creciendo el cariño sobre este crucificado, nos cuenta el párroco torreño D. Manuel Palma Guerra, que conoció esta imagen ya de niño cuando incluso el recibía catequesis a escasos metros del crucificado, “que eran muchas las personas que le rezaban y que acariciaban sus pies crucificados mientras otros presentes se sumían en el silencio y la emoción del momento”. Eran momentos cuenta Palma “en el que en el templo se creaba una magia, una atmósfera especial entre la fe y la tradición del besapiés al cristo torreño y por ello el desgaste que este sufría en esa zona de la imagen, por la cual había que cuidarla dándole periódicamente una pátina semitransparente”.


Además para sus más fervientes fieles se elaboraron unas estampitas más pequeñas que por detrás de su foto, tenía escrito una oración que rezaba así:

A Jesús Crucificado
“No me mueve, mi Dios, para quererte,
el Cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
Para dejarte por eso de ofenderte.
Tu me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
Muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
Muéveme tus afrendas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara.
Y aunque no hubiera infierno, te temiera
no me tienes que dar por que te quiera.
Porque aunque lo que espero no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera”.

En nuestras investigaciones nos llegan informaciones que este cristo fue procesionado alguna vez en jueves santo y de manera extraordinaria en Torre del Mar, fue a poco de finalizar la guerra, siendo ya párroco de la iglesia torreña D. Daniel Dolla Pozo, así al menos nos lo relata Antonio Sánchez a oídas muchas veces de sus familiares.

El caso es que, con la construcción de la nueva iglesia a mitad de los años 70 del pasado siglo, siendo ya párroco D. Alfonso Arjona, las imágenes que se albergaban en ella, más de una docena, de las que más se recuerdan, la Virgen de Fátima, una Dolorosa, un San Andrés, el Corazón de Jesús, el Cristo de los Desamparados, un San José, un San Antonio, Santa Rita, una Purísima Concepción… fueron llevadas ciertamente sin mucho control ni dación alguna a otros lugares, muy en especial a casas particulares donde así poder preservarlas mientras se hacía la nueva iglesia. Imágenes que al final nunca volvieron al templo por que, en gran medida, no hubo interés por ellas.

Hemos podido saber que algunas imágenes se quedaron durante un tiempo almacenadas en un antiguo local del que hoy es la Casa de Hermandad de la Virgen del Carmen, otras como la Virgen de Fatíma estuvo en los bajos de una escalera en un domicilio de Torre del Mar, que poco tiempo después sería recuperada por la señora Rita Gómez, dado que la había adquirido y donada al templo.

Una imagen que durante el tiempo que estuvo guardada quedó mal cuidada, visiblemente descolorida, hasta el punto que tuvo que restaurarse afortunadamente por Doña Luisa Granados y que aún su familia la conservan en propiedad.

Otras imágenes también adquiridas en Olot tuvieron al parecer otros destinos, por ejemplo el San José con el niño Jesús de la mano la hemos podido encontrar en la Iglesia Parroquial de Ntra. Señora del Rosario y San León Magno de Canillas de Aceituno, una Purísima Concepción forma parte del patrimonio de la familia de Doña Carmen Barranquero que la adquirió y que regentaba hace unos años una popular mercería en la Calle del Mar de Torre del Mar, incluso encontramos la pila bautismal de mármol blanco de la primera iglesia torreña, que fue a parar y se exhibe curiosamente, en el Museo Morisco de Sayalonga.

De las otras figuras que también hemos podido saber que se compraron tras la guerra, esto es un San Andrés, Santa Teresa de Lisieux, un San Antonio, una Santa Rita, un Sagrado Corazón… podemos aseverar que es muy complicado de conocer su paradero por los años que han transcurrido, por la poca documentación que existe de a donde fueron a parar. Todo esto viene dado al poco control que hubo con este tipo de figuras adquiridas en los talleres de Olot a las que “se menospreciaba” al ser catalogadas obras de segundo nivel.

Efectivamente, desde el punto de vista plástico e incluso material, estas imágenes están muy lejos de la producción imaginera tradicional. Sin embargo, no es menos cierto (como se apunta en el artículo) que ha sido una realidad en nuestro país y que forma parte de la historia del arte sacro, por las circunstancias que sean.

Esta realidad otorga a estas piezas un valor, si bien, desde el punto de vista de la calidad artística, como también se indica, difieren mucho unas de otras, pero no podemos restarles por encima de todo la devoción y el cariño que se les profesaba. Que entendemos era lo más importante. Además mientras más antiguas, solían ser de mejor calidad como pudo ser este cristo en las fechas en las que se adquirió por la familia Gordillo Morales.

Lejos de buscar el auténtico valor escultural o artístico del mamparado torreño, la idea que se persigue en este artículo es dar a conocer primero la existencia de esta imagen y después intentar saber modestamente que fue de ella, cual fue su destino final.

Siempre con la incógnita si al final acabó, quién sabe, quedando destrozado y en la basura al no poder estar tapándole grietas cada dos por tres en un tiempo que no perdona o simplemente, si aún sigue postrado en algún templo o domicilio de nuestra comarca del que se nos escapa y que en realidad sigue sin volver a su casa, su iglesia donde era muy querido.

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