Elegir un hosting. Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para su web

Lanzarse a internet requiere preparación y paciencia, pero antes de todo eso, un buen alojamiento.

Elegir un hosting. Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para su web



La era digital hace tiempo que comenzó. La sociedad ya se ha habituado a todo el avance que han traído internet y toda la revolución que este ha supuesto. Negocios que amplían su enfoque, compañías que apuestan por formatos innovadores para publicitarse, un público que ya puede interactuar directamente con cualquier empresa… La comunicación y la información viajan a una velocidad endiablada gracias a internet y propician situaciones antes impensables.

Pero no hemos venido a hablar sobre lo fácil que es ahora comentar a cualquier gran marca a través de redes sociales, sino de un pilar básico para cualquier negocio que quiere comenzar a hacerse sitio en el inmenso océano de la red de redes. Puedes tener la mejor idea del universo y un servicio impresionante, pero sin una página web no eres nada.

¿Y qué hace falta para contar con una web para una empresa?, y quien dice una empresa dice un blog o incluso un sitio personal, un hosting. Contratar los servicios de una compañía que te ofrezca alojamiento y la infraestructura necesaria para ese portal que quieres abrir es el primerísimo paso a dar para comenzar a tantear el terreno digital como se merece. Lo de las redes sociales y demás aspectos son complementos que ya irán llegando. Lo primero es lo primero.

Puede que hayas leído la palabra hosting y te hayas sentido como el que se encuentra ante un jeroglífico. Si es tu caso, debes saber que esta es la palabra que define al servicio por el que un proveedor te alquila un servidor conectado a internet. Básicamente, es el potente ordenador donde residirá esa web que necesitas, con todos sus datos almacenados y enfocado en permitir el tráfico de datos sin que haya problemas.

Los hay gratuitos, los hay compartidos, los hay dedicados, los hay en la nube y los haya hasta personalizados. Todos son perfectos para un tipo determinado de usuario. Por ejemplo, si eres alguien que solo quiere montar una web personal, no necesitas pagar para ello ya que no vas a contar con un elevado tráfico de usuarios (salvo que alcances la viralidad); por el contrario, si eres una empresa y aspiras a mantener un flujo constante y elevado, es mejor que ni te plantees algo gratuito y, de hecho, no escatimes en gastos. No hay nada que dé peor imagen de una compañía que contar con una web que no funciona.

Así, una vez claro el tipo de hosting que necesitas; el siguiente paso es encontrar la empresa adecuada. No es tarea sencilla, ya que la oferta es exageradamente inmensa. Puede que, de hecho, elegir sea la parte más complicada de todo este procedimiento de montar una web, ya que escoger a una buena compañía que se encargue de ello es vital para que todo funcione a la perfección y no haya problemas.

Por suerte, hay nombres que sobresalen sobre todos los demás gracias a su experiencia y a la capacidad de ofrecer servicios a medida, independientemente de la compañía que los requiera. GoDaddy, One.com, Webempresa o SiteGround son los que probablemente encontréis más rápido y como grandes referentes a la hora de buscar. Cada uno tiene sus ventajas y desventajas con respecto a los demás, pero por lo general su calidad despunta ante el resto de la competencia.

Si tienes dudas, puedes probar a contactar con ellos directamente. Puedes hacerlo por correo electrónico, por teléfono o incluso a través de un chat; o también hacer pequeñas pruebas con páginas alojadas en sus servidores. Observar su velocidad de respuesta, las capacidades de alojamiento con las que cuentan y todo lo que consideres que es vital para tu web.

El último punto a tener en cuenta, sobre todo para los más indecisos, es estar completamente seguro de que haya un reembolso en caso de cambio de opinión. Puede que hayas optado por una compañía y, al llevar una semana, veas que no están a la altura de lo que necesitas o que simplemente hay una oferta mejor y más adecuada a tus requisitos. Muchas ofrecen una devolución en plazos máximos de 15 o 30 días; pero asegurarse de antemano es algo que no cuesta nada y que puede ser de gran utilidad.

Luego hay más, por supuesto. Diseño y desarrollo de la web, mantenimiento, evolución… Pero este es el primer paso para comenzar a meter la cabeza en internet, y desde luego el pilar base sobre el que se construirá todo lo demás en el entorno digital. Tómatelo con mucha calma y medita bien cada decisión. Si una casa no tiene unos cimientos bien asentados puede venirse abajo, y si una web no tiene un buen hosting, también.