La bailaora torreña, Rocío Molina, rompe moldes con Caída del cielo, un alegato femenino, libre, doloroso y vital que llega al 35 Festival de Teatro de Málaga

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“Caída del cielo” es un alegato visceral, libre, doloroso y vital con el que la bailaora torreña, Rocío Molina, acentúa su apuesta por la ruptura de moldes y prejuicios y por la depuración de su lenguaje propio como bailaora y coreógrafa. La iconoclasta artista malagueña juega, se divierte y ríe y provoca descaradamente con una pieza que ha definido alguna vez como “un tránsito matérico por la celebración que es ser mujer”, una pieza de exigencia física extrema que surgió, dice ella, cuando empezó a sentir “una fuerza incontrolable que salía especialmente de los ovarios”.

Caída del cielo llega mañana al 35 Festival de Teatro de Málaga con sus tres Premios Max de las Artes Escénicas en el bolsillo: en junio de 2017, las manzanas con antifaz diseñadas por Joan Brossa rubricaron la valía de Molina como Mejor Intérprete de Danza y de su obra como la Mejor Coreografía y la de Mejor Iluminación (para Carlos Marquerie).
Todavía quedan plazas libres en el Teatro Cervantes para la única sesión (20.00 horas del jueves 11, de 11 a 30 euros) en la que la torreña Rocío Molina mostrará en Málaga ese viaje entre el paraíso y el infierno que comienza con un homenaje a Enrique Morente y a Lorca a través de ‘Vuelta de paseo’, uno de los temas que el cantaor granadino y Lagartija Nick grabaron en el imprescindible Omega.

Ha revelado la coreógrafa en las entrevistas realizadas ayer para los medios malagueños, “es una obra muy etérea que comienza en el paraíso, la perfección, el horizonte… y luego es un descenso. Una caída brutal al suelo. Una caída agresiva, de hincar rodillas, que es esa conexión con la realidad, con la tierra, con el sufrimiento, con el dolor, la fiesta, el estar vivo”. Con este laureado espectáculo, Rocío Molina vuelve al principal teatro de su provincia natal, que ya llenó en el Ciclo de Danza de 2016 con Afectos, en el que compartía escenario con Rosario ‘La Tremendita’. Curiosamente, cuando bailó Afectosen Málaga a finales de octubre de 2016 estaba inmersa en pleno proceso de ensayos de Caída del cielo, que estrenó en Chaillot – Théâtre National de la Danse (París) el 3 de noviembre de ese mismo año.

Caída del cielo surgió cuando empecé a sentir la fuerza en mis ovarios”, dice Rocío, que ha abordado el proceso creativo como una reflexión provocadora y lúdica a la vez que dolorosa sobre el interior de las mujeres. “El arte siempre ha tratado la menstruación como una deformidad y me parece todo lo contrario. Es algo hermoso, necesario para la creación de la vida. Me parece brutal. Es asquerosamente bello y tiene una parte animal todo lo que ocurre dentro y fuera del cuerpo de las mujeres”.

La bailaora, Premio Nacional de Danza 2010, ofrece así un canto a la libertad y al arte en la que la mujer aparece en todo su esplendor. Y lo hace de una forma muy natural, indómita, descarada y exprimiendo su cuerpo hasta el límite, llenándose de moratones y rozaduras pese a las protecciones de las que se provee. Para no perderselo.

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