Mari Cruz “La Niña” almayateña que sigue enamorando a Benalmádena

Mari Cruz “La Niña” almayateña que sigue enamorando a Benalmádena

Jesús Hurtado/Axarquiahoy

La conocida escultura “La Niña” situada en la Plaza de España de Benalmádena, cumple en estas fechas 50 años. Su padre artístico no es otro que el escultor malagueño, Jaime Fernández Pimentel (julio de 1933), que la convirtió en poco tiempo de ubicarse, el 30 de mayo de 1968, en seña de identidad de la convivencia multicultural y el progreso de esa localidad malagueña. Además de un icono.

Es por ello que esta localidad esté celebrando una exposición conmemorativa del autor de “La Niña” en la que el escultor afincado desde hace muchos años en el Hornillo de Almayate, expone una selección antológica de sus mejores obras. Entre ellas la de esta niña que está ubicada en el interior de una fuente y que representa a una joven que amablemente ofrece agua en una concha.

Para aquellos que no lo saben, esa niña de coleta recogida es Mari Cruz Ruiz González, hoy día felizmente abuela que está a punto de cumplir los 59 años, vive en Torre del Mar y además es madre del popular cantante torreño, Rafa Garcel. Siempre ha llevado Mari Cruz con tanta discreción como orgullo el haber posado para uno de los escultores más famosos de nuestro país y reconocido en muchas partes del mundo. Un artista cuyas obras al primer golpe de vista nos resultan amables y como el dice “mis esculturas lleguen muy rápido y despierten la sensibilidad del público” y esta al primer momento de presentarse al pueblo se ganó el corazón de ellos que la acogió con cariño y que siguen mostrando con orgullo al mundo entero.

Aún recuerda Mari Cruz como si fuera ayer, aquellos días de pureza infantil, de juegos en su Hornillo almayateño del alma y su paso durante muchas tardes por el estudio de Jaime Pimental de la mano de su amiga Estrella. Era siempre tras salir del colegio caminando por la orilla de la playa para llega y posar en el estudio del artista, la casa donde nacieron otras muchas figuras ya inmortales de este gran escultor, “El Cenachero” de Málaga y del que también había servido de modelo el hermano de su tío Pepe, como fue Manolo apodado “El Petaca”, a las que después le seguirían las esculturas “Al Biznaguero” (Plaza de la Marina), el borriquito Platero (Parque de Málaga), ella, “La Niña” de Benalmádena, Juan Breva (Plaza del Carmen en Vélez-Málaga), la “Fuente de los Caballos de Mar” Nueva Orleans (Estados Unidos), etc, etc.

La historia fue muy simple, todo empieza por la amistad que mantenían sus padres, Emilio y María con Pimentel, vecino de ellos en el Hornillo y que entre ella y su hermana Rosa, seis años mayor, al escultor le atrajo especialmente la pequeña Mari Cruz para que hiciese de modelo a una escultura encargada al artista por el alcalde entonces de Benalmádena, Enrique Bolín y al que el destino la incluyó,  sin reparar entonces en la importancia de ello, en el denominado catálogo ya de “figuras que quedarían eternas”.

Una jovencísima niña que “la sacaron del pueblo marinero almayateño” y que la pusieron en el horizonte del prisma del mundo, esa niña con rasgos amables que aún sigue transmitiendo emociones, en una escultura cargada de simbolismo y de un mensaje subliminal en lo hondo de todo. Una joven que representaba hace 50 años una alegoría de la amistad y confraternidad y que hoy sigue perdurando en esta “Niña inmortal almayateña” que sigue enamorando a Benalmádena y quienes la visitan.