Nerja homenajea a Maurice Zalcman, uno de sus primeros residentes extranjeros y héroe en la Segunda Guerra Mundial

Nerja homenajea a Maurice Zalcman, uno de sus primeros residentes extranjeros y héroe en la Segunda Guerra Mundial



El Museo de Nerja, dependiente de la Fundación Cueva de Nerja, inaugura este jueves, 14 de septiembre, a las 20.00 horas, una exposición con la que pretende rendir un sincero homenaje a quien fuera uno de los primeros residentes extranjeros del municipio en los años 50, además de un gran artista y todo un héroe de guerra: Maurice Zalcman (1923-1996).


Zalcman, nacido en Polonia en 1923 pero de nacionalidad francesa, creció en Bruselas, donde de adolescente le sorprendió la Segunda Guerra Mundial y, después de estar encarcelado en un campo de trabajo nazi en Francia, logró escaparse de un tren con destino a un campo de concentración del Este.

Cruzó clandestinamente Bélgica y Francia y su objetivo era alcanzar Marruecos y enrolarse para luchar contra los nazis, según ha informado hoy en un comunicado la Fundación.

Durante su periplo por España fue detenido y, tras pasar tres meses en una prisión de Jaca, embarcó en julio de 1943 hacia Casablanca desde el puerto de Málaga para unirse al ejército aliado, con el que participó en el desembarco de Normandía, en la liberación de París.

Residió en Alemania hasta el final de la guerra, estudió en Francia y a finales de 1957 decidió regresar a Málaga con su familia y se instaló en Nerja.

La muestra ‘Nerja se recuerda’, que incluye 35 obras pictóricas realizadas por Zalcman entre 1945 y 1970 en diversas técnicas y que podrá ser visitada hasta el próximo 5 de noviembre, presenta una imagen del municipio axárquico en su esencia, recreándolo desde una perspectiva en la que el turismo aún no constituía un factor determinante para su desarrollo, tal y como ocurriría unas décadas después.

La iniciativa, que nace de la colaboración del Museo nerjeño y la familia Zalcman, pretende reflejar la Nerja de postguerra, en la que la gente vivía con pocos recursos y apenas había coches.

No obstante, esa Nerja conquistó a este francés de origen polaco para que, a finales de los años 50, permaneciera en ella por largas temporadas, primero hospedándose en una pequeña habitación sobre el Bar Alhambra, en el paseo del Balcón de Europa, y luego residiendo junto a su esposa e hijos en una finca cercana.