¿Plástico? No, gracias

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Agosto está llegando a su fin. Parece mentira pero el verano está haciendo su última llamada hasta el año que viene. Como cada septiembre, todos nos planteamos nuevos objetivos, retos y cambios de hábitos en nuestras vidas.

Cada uno tiene sus propias aspiraciones y aunque muchas coincidan (estar en forma, estudiar un idioma, ahorrar para las próximas vacaciones, etcétera), lo cierto es que seguro que nadie se ha planteado hacer algo por cuidar nuestro entorno, nuestro medio ambiente.

No soy una gran ecologista, ni mucho menos, aunque desde pequeña, he intentado que mi campo luciera un poco mejor y que no hubiera latas ni plásticos olvidados entre los árboles. Hace unos días, leí un artículo que me hizo reflexionar. El texto abordaba el movimiento Zero Waste (Residuo cero), que tan popular se está haciendo en Estados Unidos y norte de Europa. ¿Y qué es eso del Zero Waste? Consiste en tratar de producir la mínima basura posible mediante la reutilización de envases y evitando el despilfarro de comida. Quizás esto no te atraiga pero si te digo que España es el décimo país europeo que más basura genera, en concreto 531 kilos al año por persona, ¿a qué eso ya no gusta tanto?

Reconozco que esto de intentar no producir mucha basura y reciclar suena muy bonito pero que la realidad no lo es tanto. Vivimos rodeados de plástico. La mayor parte de las cosas que poseemos están formadas por este material o alguno de sus derivados y cuando vamos a hacer la compra, mejor ni hablamos. Los pimientos vienen envueltos en plástico, los yogures también y la leche, el salchichón y hasta el friegasuelos. ¿Y qué hacemos ante esto? Luchar contra los grandes es muy complicado, pero en el reinado de nuestro hogar podemos hacer mucho. Gestos tan sencillos como comprar en formato XL; ir al frutero de toda la vida que te pesa la fruta, te la pone en la misma bolsa y así no tienes que coger una para cada cosa como hacemos en los supermercados o hablando de bolsas, llevar una siempre en el bolso para que en las compras imprevistas, evitemos comprar una.

Tengamos en cuenta siempre las cinco “R” de este movimiento: rechaza, reduce, reutiliza, recicla y composta (del inglés, refuse, reduce, reuse, recycle and rot). Nuestro medio ambiente se merece que dejemos de mirar hacia nosotros mismos y hagamos algo por él.

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