Podemos Vélez-Málaga exige al Ayuntamiento medidas urgentes para limpiar la cera de nuestras calles por constituir un “problema de seguridad pública”

Desde la formación morada se pide se actúe enérgicamente tanto de forma preventiva como a posteriori para evitar esta oleada de accidentes y percances

Podemos Vélez-Málaga exige al Ayuntamiento medidas urgentes para limpiar la cera de nuestras calles por constituir un “problema de seguridad pública”



Este sábado la formación morada envió un comunicado  a los medios indicando que dos semanas después de finalizada la Semana Santa el casco urbano de Vélez-Málaga sigue siendo una “pista de patinaje” a causa de la cera derramada en nuestras calles durante los desfiles procesionales. “A ello se añaden las recientes lluvias, que han terminado de empeorar la situación, provocando decenas de caídas y accidentes de tráfico”, se quejan desde Podemos.

Estos percances han generado  lesiones y  bajas laborales entre la ciudadanía. En la jornada del viernes, calles como Félix Lomas (Las Monjas) “eran un verdadero caos, con coches derrapando incapaces de remontar la calle y obligados a dar marcha atrás para maniobrar en dirección Calle Martillo ante la imposibilidad de alcanzar Calle Las Tiendas, con el consecuente peligro para la seguridad de los peatones (muchos de edad avanzada)”, explican en la nota enviada a los medios de comunicación.

La cera ha obligado  los viandantes a caminar con una extremada precaución por unas aceras absolutamente resbaladizas. “Ante esta realidad la respuesta del Ayuntamiento está siendo ineficiente y negligente, pese al triunfalismo manifestado por el alcalde en sus declaraciones públicas”, sostienen desde el círculo de Podemos. Además, “los carteles advirtiendo del peligro pendiendo de las farolas no tienen la capacidad de quitar la cera de las calles y aceras”.

Frente a esta situación que la formación no duda en calificar “de verdadero problema de seguridad pública”, exigen que se adopten medidas urgentes en el corto plazo y se trabaje  para articular los mecanismos adecuados para evitar que en años venideros se repita una circunstancia que a estas alturas de siglo no puede ser considerada como una especie de inevitable “daño colateral” o como un “accidente atmosférico” ante el que solo cabe esperar resignación y “cruzar los dedos” por parte de la ciudadanía, manifiestan.