Quién algo quiere, algo le cuesta

Quién algo quiere, algo le cuesta



Jesús Hurtado/Axarquíahoy.es

Dentro del refranero español esta el dicho que reza “Quien algo quiere, algo le cuesta”, se puede hacer bueno para aquellos, más de medio millar de jóvenes (y muchos más detrás, con los que se turnan) que hicieron cola y esperaron en la puerta del Auditorio Cortijo de Torres en Málaga  para poder entrar y  poder ver en sitio privilegiado a su ídolo, David Bisbal.

Algunas, las chicas ganaban por mayoría, entre neveritas con algún refresco y mucha agua y que dejarían después en sus coches para poder entrar, todo entre buen rollo, comida y algunas con el tuppers repleto para comer algo con sus amigos. Larga espera bajo un sol de justicia a la toma de la primera fila, y eso que muchas ya tenían adquirida su localidad preferencial para ubicarse en las primeras líneas de la vaya que delimita la zona de seguridad con el foso del escenario.

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Jóvenes de toda la provincia, como es el caso de muchas llegadas de la Axarquía que nos saludaban para obtener la foto del recuerdo o que las hiciéramos notar que ellas estuvieron también en el concierto del almeriense. La gran mayoria, chicas, como es el caso de las hermanas veleñas Alicia y Beatriz Valdés o sus amigas Yamira y Laura Montero que pusieron el ejemplo entusiasta por ver a Bisbal y sentir más cerca sus canciones. Caras de felicidad.

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En nuestro país y en todo concierto que se precie, se suelen organizan en grupos y se dividen en diferentes turnos para cumplir su sueño (por el que llevan esperando mucho tiempo). De esta forma, algunas incluso pueden conseguir cuadrar su horario de trabajo o de playa con la exigencia de la larga cola, ya que han acordado entre los organizadores de cada grupo, que como máximo puede estar sin miembros una hora; pasado ese tiempo, si no hay ningún componente presente, esa cuadrilla pierde su sitio y e eso son muy tajantes los clubes de fans.

Esta experiencia sirve para ganar amistades, se comparten vivencias, alimentos, bebida, risas, llantos y sobre todo nervios por poder entrar. Sus padres les apoyan, la policía vigila para que no haya ningún altercado así como la perfecta seguridad del interior del recinto y de sus organizadores, Espectáculos Mundo y que David Bisbal como el caso de este sábado lo sabe agradecer al interpretarles una canción dedicado a ellas y ellos sufridores del popular refrán comentado.