Reflexiones olímpicas

Por Tomás A. Medina

Reflexiones olímpicas



Hay momentos en los que la vida te da alegrías cuando menos te lo esperas. Gracias a Dios, la regla presupuesto logros deportivos, no es matemáticamente correcta; pues por esa regla de tres, deberíamos estar metido en la final con Brasil del todo poderoso fútbol, donde un año si y el otro también, se gastan ingentes cantidades de dinero, no se paga a los jugadores, los club están entrampados y se le debe dinero hasta a hacienda.

Pero miren por dónde, en la competición donde se premia el esfuerzo, colectivo o individual, por excelencia, las olimpiadas, las satisfacciones deportivas nos llegan siempre, del lado de los deportes minoritarios individual o colectivamente.

La natación, el remo en sus diferentes versiones, igual que el atletismo, el waterpolo, el balonmano y el baloncesto, tenis o bádminton; son los que nos están dando las satisfacciones. ¿Dónde está el futbol con sus impresionantes presupuestos anuales? Desaparecido en combate.

Los enanitos y enanitas fornidos, pueden con el gigante de pies de barro, esos pies apoyados en presupuestos imposibles de cumplir, con deudas generadas a todos los niveles y que pagamos todos o se les perdonan a nuestra costa.

Ayer un grupo de chicas, que muchas han debido de salir al extranjero a ganarse la vida, simplemente porque aquí, no hay equipos que les paguen lo que se merecen, o piensan ustedes que el presupuesto de la Liga Femenina de Baloncesto, de todos su equipos, va más allá del de uno o dos equipos de la parte baja de la liga de futbol profesional y eso siendo muy optimistas. Si la ACB, la “rica” de las otras ligas, no llegan sus equipos a sumar en sus presupuestos al del Real Madrid Club de Futbol, incluidos los dos equipos futboleros. Si solo con lo que costó CR7, tienes para casi todo el presupuesto del Baloncesto y Balonmano de una temporada, juntos.

Pero lo cierto es que las satisfacciones vienen de los deportes minoritarios, de esos que solo se ocupan los telediarios, por noticias escabrosas o por lograr gestas como las logradas estas olimpiadas. Estas, las olimpiadas terminaran y harán balance, muy positivo, pero las olvidaran y a su deportes victoriosos, hasta las próximas, para exigirles nuevas preseas, mientras el poderoso futbol, ni ha ido.

Por último y no menos importante, vendrán las paralimpiadas, las que requieren aun más esfuerzo si cabe que las normales, por el tipo de atletas que las celebran, de esas solo sobremos las medallas y poco más, pues ni nos las darán en directo por las televisiones. Eso sí, si hay alguna gesta de los paralímpicos españoles, abrirán los telediarios de las distintas cadenas pero sin un euro para las competiciones domésticas.

Es lo que hay, disfrutaremos de las medallas conseguidas con el esfuerzo en Baloncesto femenino o masculino, en natación, remo, artes marciales o atletismo, con las que tenemos o las que llegarán en los próximos días hasta dentro de 4 años, donde volveremos a soñar y a disfrutar, con una inversión mínima en estos deportes, mientras los cuartos van a parar al futbol. A los Rafa Nadal, Carolina Marín, Laia Palau, Pau Gasol o Mireia Belmonte, habrán de seguir, quien siga, mendigándose los cuartos o saliendo a ganárselos al extranjero.

Lo dicho “que injusto es algunas veces el deporte”.