Santa María de la gente del mar

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Jesús Hurtado/Axarquiahoy.es

En estas fechas en las que estamos sumergidos en las celebraciones de nuestras fiestas en honor a la Virgen del Carmen, creemos que se hace necesario mirar al pasado para indagar acerca del origen de estas celebraciones donde no siempre han tenido la fisonomía actual.

El objetivo de este breve artículo es traerles a la memoria algunos datos con la intención de conocer la evolución, que en este día tan particular, han tenido a lo largo de los siglos y de esta forma tener una mayor perspectiva de las mismas.

Debemos de partir que según escribía San Bernardo, en la edad media se creía que María significaba “Estrella de la Mar” en latín “Stella Maris”.

Desde aquella época los hermanos y hermanas carmelitas aclamaban a María como “Flor del Carmelo” y la vez como “Estrella de la Mar” en una misma oración: la secuencia de la misma del Carmen, poética oración atribuida a San Simón Stock.

En el siglo XVIII es cuando se hace popular la fiesta de la Virgen del Carmen, así ya aparece incluso reflejado que el almirante Antonio Barceló Pont (1716-1797) impuso la celebración entre la marinería que el dirigía. Desde entonces, en la marina española se ha tendido a sustituir el patrocinio de San Elmo (2 de junio) por la de la Virgen del Carmen (16 de julio).

Debemos recordar que la celebración de las Fiestas de la Virgen del Carmen en nuestro lugar han tenido desde siempre una fuerte conexión con su papel por la cercanía al mar y la actividad marinera de sus gentes, de ello se desprende que la vida espiritual de nuestros habitantes ha tenido desde siempre fuertes vínculos con advocaciones marineras.

Conviene mencionar que la celebración de la advocación de la Virgen del Carmen se extendió por toda la Iglesia latina el año de 1726, durante el pontificado del Papa Benedicto XIII, estableciéndose oficialmente como hemos apuntando al 16 de julio como el día de su festividad, siendo una tradición que ha pervivido hasta el día de hoy.

Indagando en la devoción por la Virgen del Carmen muy especialmente en Torre del Mar ya existen apuntes de actividades a mediados de 1800 sobre la veneración de esta imagen entre sus vecinos.  Muy en especial por una pequeña talla mandada hacer en Granada por el estanquero D. Francisco Herrera, comerciante adinerado que vivía en la calle del Mar de Torre del Mar.

Al parecer esta imagen era muy visitada en su establecimiento y que se perdió en los saqueos por las tropas francesas a su marcha (al rededor de 1812) y que por razón de algo más de dos años habían ocupado Vélez-Málaga y contorno. De ahí que el pueblo de Torre del Mar quedase des “protegido” de su pequeña virgen.

Una muestra que nos da otras referencias históricas más concretas y consultadas, es que ya en 1846 cuando se gestiona en esta localidad la instalación de la Sociedad Azucarera “El Porvenir” de la mano primero de Ramón de la Sagra y después de Juan Nepomuceno Enriquez como propietario, este último la vendió a Larios Hermanos y Cia en 1852, y que por la devoción que ya existía entre los torreños a esa imagen decidió el cambiar el nombre a la sociedad por el de “Nuestra Señora del Carmen”, transformándola en lo que sería años después en la fábrica de azúcar más importante de la costa.

Así en el transcurso del tiempo como se puede observar han ido llegando nombres a edificios singulares como su popular Hogar y Escuela, comercios, bares, panaderías…

El cariño y la devoción fue sumándose a los hombres y mujeres de la mar que cada año en estas fechas continúan portándola o acompañado su paso ataviados de marengo o de marinero, con momentos para si cabe más cerca que nunca, poderla rezar, saludarla, venerarla y cantarle a su Virgen del Carmen, manteniendo su fidelidad a la tradición centenaria, esa tan querida y sentida por la gente de tantas localidades de nuestro litoral malagueño y axárquico.

Y es que no se trata de una imagen u otra, sino del sentimiento por una Virgen en especial a la que se siente como protectora y como parte fundamental de la denominada cultura marinera. Esta fecha como cada año, la Virgen del Carmen, olerá al mar que tanto nos ha dado, que tantas puertas nos ha abierto.

Este día que en muchos lugares paseará su querida virgen con su niño Jesús del brazo por las calles y por ese mar que lo bendice siempre, será nuevamente muy especial, recordando en los marineros que cuando se encuentran en la inmensidad y oscuridad del mar es donde mejor se ven las estrellas. Contemplarlas largamente es un placer y una orientación. Si en las tempestades se nos ocultan, siempre nos queda una que no deja nunca de brillar: esa es sin duda María la de la gente del Mar.

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