Todos los días son días de la mujer (y del hombre)

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Regálame mañana flores y felicítame. Hazlo… Cuando no lo diga el calendario… El día 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Cuando yo iba al colegio, a la EGB, llevaba la coletilla de ‘trabajadora’, ahora se ha quedado en el de la mujer simplemente. No entiendo que tengamos que celebrar el ser mujer. Simplemente hay que celebrar el ser, el vivir, el sentir… Seas mujer u hombre.

El día nació con vocación sindicalista, reivindicativo. Porque igual que pasa ahora en las fábricas textiles de las grandes marcas de ropa en países asiáticos: hacinamiento, horarios interminables, salarios paupérrimos… Pasaba aquí, en el primer mundo. Y, porque antes, casi igual de raro era ver a una mujer con pantalones o montando en bicicleta que trabajando.

Nosotras ya hemos pasado por la consecución de esas metas (o tenemos el camino a medio andar): unas condiciones dignas, poder ir a abrir una cuenta corriente sin la firma del marido, poder llegar a puestos de dirección, ser madres, trabajadoras y además estar divinas de la muerte y lo que más me gusta, conseguimos hasta las listas cremalleras.

Sin embargo, olvidamos que en muchos países la mujer es discriminada por su sexo antes incluso de nacer. El Movimiento Mundial de los Derechos Humanos recuerda en este día de fotografías de sonrientes políticos, lectura de manifiestos y debates de si elegir entre tu vida familiar o la profesional como si la elección de la primera te condenara a ser una neardental para el resto de la sociedad, la preferencia por los varones lleva a muchas familias en la India, China o en el Cáucaso a recurrir a abortos selectivos en función del género del bebé.

No pasemos por alto otro dato, el de UNICEF, que indica que al menos 200 millones de niñas y mujeres han sufrido mutilaciones genitales en 30 países y 700 mujeres se han visto forzadas a contraer matrimonio durante su infancia. La UNESCO también tiene cifras escalofriantes: 63 millones de niñas en todo el mundo sin escolarizar. Y cada año, 22 millones de mujeres y de niñas se ven obligadas a recurrir al aborto en condiciones sanitarias lamentables, arriesgando su salud y su vida.

Yo celebro ser mujer, en el primer mundo, y no hoy, si no todos los días. Falta mucho, mucho por hacer desde el ámbito doméstico hasta el profesional pasando por el educativo, el cultural y hasta en el sexual. Pero el día de hoy es un día de fotografías, posados y excusas para tirarse a los medios de comunicación hablando de políticas de igualdad y diatribas llenas de palabras bonitas vacías de contenido. Porque… ¿Quién se acuerda de las mujeres de las que habla UNICEF, la ONU, la UNESCO y un sinfín de organizaciones no gubernamentales?

De esas no se acuerdan nuestros políticos porque no dan votos.

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