El Toro de Osborne cumple 60 años como icono, mito y seña de identidad

El Toro de Osborne cumple 60 años como icono, mito y seña de identidad

Sesenta años ha cumplido el Toro de Osborne como icono del diseño y punto de encuentro en las carreteras españolas desde la instalación, en 1958, de la primera serie de ejemplares según el prototipo emplazado un año antes en Cabanillas (Madrid) para promocionar el brandy insignia de la histórica bodega.

Décadas después, la popular silueta que por encargo de Osborne ideó el publicitario Manolo Prieto (1912-1991) ha sorteado arreones, esquivado gañafones de tauromaquia añeja y, al menos en dos ocasiones, se ha beneficiado del pañuelo naranja del indulto merced a otras tantas sentencias judiciales. Actualmente sólo quedan 90 en nuestro país (24 en Andalucía).

En el caso del cercano que tenemos ubicado en el peñón de Almayate sobre la antigua carretera N-340, al que da nombre, llegó casi a perder realmente la estructura de su cabeza, ya que en noviembre de 2015 y a raíz del fuerte viento, esta fue doblada, hasta el punto que desde lejos parecía “decapitado” y que fue posteriormente restaurado. El Toro de Almayate tiene un peso de 4.000 kilos, una altura de catorce metros y una superficie de 150 metros cuadrados.

El Toro de Almayate está inmortalizado en el séptimo arte, ya que fue parte de  la localización para escenas aéreas de la película “Guapa, intrépida y espía”, que sería protagonizada por la actriz Raquel Welch  junto a Tony Franciosa en 1967, aunque su título original es  “Fathom”. Esta cinta fue rodada en Málaga y provincia y tiene al final dos tomas muy especiales con el Toro de Almayate de por medio .