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5 diferencias entre un abogado y un procurador

Ante cualquier situación judicial en la que el objetivo es la defensa de los derechos tanto de una persona jurídica como física, existen dos figuras fundamentales en este proceso cuya presencia es, en la mayoría de los casos, obligatoria: hablamos del procurador y del abogado. Se trata de dos agentes imprescindibles para esta defensa, por lo que es importante acudir a profesionales como Legaliza Abogados, bufete de abogados en Moncloa de excelente reputación y solvencia.

Muchas personas se enfrentan a un proceso judicial sin ser conscientes de que las figuras del procurador y del abogado son totalmente necesarias. Es más, todavía hay quien no conoce las diferencias entre el trabajo que realiza un abogado y la importante labor que desempeña un procurador, como los que componen el equipo de procuradores en Alcobendas GPC Procuradores, toda una referencia en la búsqueda de procurador en Alcobendas.

Por ello, para explicar qué función cumple cada uno de ellos antes, durante y después de un proceso judicial, resulta conveniente explicar las diferencias entre el trabajo del abogado y del procurador. De esta forma, aquella persona que necesite defender sus derechos ante un tribunal sabrá de la importancia de contar con verdaderos profesionales a su lado para recibir la mejor defensa posible, siempre con las máximas garantías.

Definición de abogado y procurador

Para empezar, cabe destacar el elemento que tienen en común ambas figuras. Ese nexo en común es que, para llevar a cabo su trabajo, tanto el abogado como el procurador deben ser licenciados en Derecho y, además, estar colegiados en sus respectivos Colegios oficiales en el lugar donde ejerzan su profesión, tanto si es través de un despacho particular como de un bufete. Sin estos dos requisitos, ninguno podrá formar parte de la representación ni la defensa de ningún cliente.

Ahora bien, teniendo esto claro cabe señalar, por un lado, qe el abogado es la persona legalmente autorizada tanto para asesorar como para defender los derechos e intereses de otra persona, su cliente, en un juzgado.  Y, por el otro, el procurador es la figura que representa al defendido y el que gestiona toda la documentación y las notificaciones. Su objetivo es agilizar el procedimiento judicial y ser una garantía más para el cliente en su defensa.

  1. Dos profesiones incompatibles

Si bien tras estudiar sus definiciones se puede deducir que las labores del abogado y del procurador son complementarias y cuyo trabajo debe ir de la mano para una correcta defensa, se trata de dos profesiones que no son compatibles. Es decir, nunca podrán ser ejercidas por la misma persona, ni el abogado podrá hacer las veces de procurador o viceversa.

Esto es debido a que la función del abogado es defender al cliente, y la del procurador es representarlo. Por un lado, no es tarea del procurador llevar a cabo el interrogatorio de testigos, la obtención de conclusiones o la estrategia de defensa; mientras que el abogado nunca se responsabilizará de la correcta recepción y presentación de la documentación ante los tribunales.

  1. El abogado redacta y el procurador firma

La tarea del procurador, como se ha comentado, es la de representar al cliente para ser una garantía más en la defensa de sus derechos ante un tribunal. El procurador será la persona que recibirá todas las notificaciones y la documentación para, después, entregarla al abogado; y también será quien firme cada documento que el abogado entregue en el juzgado para la defensa de su cliente.

Antes de presentar todos los escritos pertinentes, cada uno de estos documentos deberá ir debidamente firmado por parte del procurador. Esta firma será una prueba irrefutable de que el procurador gestiona toda la documentación en representación del defendido con todas las garantías.

  1. El poder notarial

Para que un procurador pueda ejercer su profesión debe recibir previamente un poder notarial. Es decir, ha de acudir previamente a una notaría junto al cliente y el abogado para solicitar el mencionado poder, cuya categoría puede variar en función de cada caso. Para que el procurador obtenga esta autorización sin ningún tipo de trabas las partes deben asegurarse con anterioridad de que el procurador debe tener la potestad de poder ejercer en el juzgado del que se haya recibido la citación.

  1. Casos en los que no es obligatorio un abogado

La figura del abogado es fundamental para la defensa de los derechos de sus clientes en cualquier procedimiento. Sin embargo, existen ciertas situaciones específicas en las que, por sus características, no es necesaria su intervención. Por ejemplo, en juicios verbales con una cuantía por debajo de 2.000€ o en situaciones en las que se piden medidas urgentes anteriores al jucio.

  1. Casos en los que no es necesario un procurador

De la misma forma, también existen procedimientos en los que se puede prescindir de los servicios de un procurador. Además de los mencionados en el punto anterior, la figura de un procurador no será requerida en procesos penales donde no se acuerde la apertura de un juicio oral. Tampoco es obligatoria su presencia en juicios del ámbito laboral o en procesos contenciosos administrativos, aunque siempre se recomienda contar con su ayuda para agilizar la gestión de toda la documentación.

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