domingo 5/12/21

Parecía difícil empeorar a la infumable After. Aquí empieza todo (2019). No obstante, la primera de sus secuelas depara un fiasco mucho mayor. Consolida el tono de culebrón juvenil y agota de inmediato sus escasos argumentos. Se reduce a un constante tira y afloja entre los protagonistas de un romance cansino. Algo de las exitosas novelas de Anna Todd se escapa en las adaptaciones a la gran pantalla; y no ha de servir de excusa que sus principales destinatarios sean adolescentes.

Hardin no puede olvidar a Tessa, mientras ella ha conseguido ingresar como becaria en una prestigiosa editorial. Donde pronto demostrará sus dotes. El destino volverá a aproximarles y hará que se cuestionen si sus decisiones están o no traicionado lo que realmente sienten. Circunstancias imprevistas y la aparición de terceras personas les pondrán a prueba.

Tras unos minutos de metraje, el desarrollo de la historia se torna totalmente previsible. A pesar de ello, se espera algún atisbo de originalidad o un mínimo giro que, cuanto menos, intente sorprender al espectador. Sin embargo, nada de eso ocurre. Se convierte en un ir y venir agotador de esta pareja de enamorados, concatenando reacciones y estados de ánimo extremos, a modo de montaña rusa sin rumbo ni coherencia.

El guion de After. En mil pedazos. muestra sus limitaciones al hilvanar secuencias insulsas casi siempre con precipitación. No termina ahí el despropósito: introduce dos momentos de tensión, con pequeños brotes violentos, absolutamente patéticos.

Por si fuera poco, los reiterados encuentros sexuales se plasman de forma ridícula, con un erotismo ñoño y autocensurado, aspecto que contrasta con su vocabulario, ocasionalmente soez.

Los actores, Josephine Langford y Hero Fiennes Tiffin siguen sin proporcionar matices reseñables a sus personajes y ni siquiera se atisba un ápice de evolución. El resto del reparto carga con papeles bastante planos. Así que el cambio en la dirección (Roger Kumble reemplaza a Jenny Gage) no ha mejorado a su nefasta antecesora.

Jose Antonio Diaz

Críticas de Cine: After. En mil pedazos
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