martes. 09.08.2022
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

El espíritu de Frank Capra revive, ocho décadas después, en esta magnífica producción iraní que presenta Asghar Farhadi (Nader y Simin, una separación, El viajante, Todos lo saben). Con la mano que caracteriza al no menos apreciable cineasta, vuelve a hablarnos de las mismas virtudes y miserias humanas, que hoy han adquirido incluso mayor repercusión a través de la telebasura y las redes sociales. La manera en que desarrolla y dimensiona el relato, dándole un vuelco asumible a la percepción social de un suceso aparentemente anecdótico, justifica sobradamente los reconocimientos obtenidos. A ello une la sencillez narrativa aplicada a una historia que va evolucionando constantemente.

Rahim cumple condena en la cárcel por no haber saldado una enorme deuda con su excuñado, quien lo denunció. Mientras se dispone a disfrutar de dos días de permiso, la joven con la que piensa casarse encuentra un bolso lleno de monedas de oro. Podría ser el milagro soñado para salir de prisión, pero decide devolvérselo a la mujer que lo extravió. Ese gesto honesto tendrá unas consecuencias totalmente inesperadas. De la noche a la mañana se convertirá en el héroe que nunca deseó.

A poco que se empatice con el protagonista, se percibirá la impotencia y el coraje de verse arrastrado, ya sea en el mejor o peor sentido, por una avalancha mediática irrefrenable. El precio por hacer el bien de forma ejemplar en ocasiones no tiene techo. Resulta meritorio que, aun situando la acción en un país islámico de Oriente Próximo e incorporando elementos costumbristas, se reconozcan perfectamente las debilidades de las sociedades actuales, siendo plenamente extrapolables a nuestro entorno.

El guion ha diseñado una estructura con efecto bola de nieve imparable e hilvana con coherencia las sucesivas circunstancias a que se enfrenta el personaje central. Además, se preocupa igualmente por retratar las reacciones de sus amigos y familiares, que dejan al descubierto su auténtico rostro. Cierra con un desenlace absolutamente elocuente que evita sorpresas y brusquedades, ampliando las valiosas lecturas de esta recomendable película.

Rodada sin artificios, se agradece la humildad interpretativa de Amir Jadidi. El resto de los intérpretes, en general, responden al mismo patrón, contribuyendo a reforzar el realismo que busca la puesta en escena.

Crítica de Cine: UN HÉROE
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