martes. 09.08.2022
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

Es, al menos, la tercera película que en las últimas semanas ha llegado a nuestra cartelera sobre jóvenes de la llamada generación millennial, donde se abordan sus conflictos e inquietudes. Se advierten puntos en común con Los amores de Anais y La peor persona del mundo, ambas también francesas, aunque cada una tenga su propia personalidad. Aquí, un triángulo afectivo que pivota entre el sexo y unos sentimientos más profundos sirve de soporte a esta curiosa historia de autodescubrimiento. Late en el fondo del guion cierta vocación universal y atemporal, incluso el propio director, Jacques Audiard (Un profetaLos hermanos Sisters), parece rendir homenaje a la nouvelle vague al haber rodado en blanco y negro.

Émilie le alquila una habitación a Camille, un profesor de secundaria. Pronto empiezan a compartir la misma cama, si bien su inquilino le deja claro que no quiere ninguna atadura. Cuando el maestro empieza a acostarse con otra compañera del instituto, emergen los celos y las disputas. Terminan distanciándose sin perder el contacto. Poco después, se cruzarán con Nora, que acaba de instalarse en la capital para estudiar Criminología. Inesperadamente le han confundido por error con la estrella del porno Amber Sweet, lo que altera sus expectativas y en mayor medida al conocer a la auténtica actriz.

La puesta en escena le insufla un tono muy realista a la vida de estos personajes, que transcurre bajo el lema del carpe diem, sin pensar demasiado en el futuro y eludiendo compromisos serios. Los empleos mal pagados, la crueldad en las redes sociales, las fugaces relaciones carnales que facilitan las webs de citas y la búsqueda del hedonismo con pocos recursos planean por el relato. Sin embargo, casi nunca juzga a los protagonistas, solo puntualmente les achaca el desapego familiar, concretamente en lo que se refiere al cuidado de los ancianos.

Construye con sencillez un retrato actual de la juventud inconscientemente desencantada, que busca satisfacciones inmediatas y está permanentemente conectada a las nuevas tecnologías. No obstante, evita acentuar las lecturas dramáticas o desesperanzadoras y fluye con soltura hasta un desenlace que en parte adelantan las primeras imágenes, pero además guarda una pequeña sorpresa.

Los tres intérpretes que encabezan el reparto convencen en sus respectivos papeles, especialmente las actrices Noémie Merlant (Retrato de una mujer en llamas) y Lucie Zhang, que debuta con nota en un rol principal, insuflándole una admirable frescura y desparpajo a su trabajo.

Crítica de Cine: PARIS DISTRITO 13
Comentarios
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad