lunes. 15.08.2022
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

Hace dos semanas se estrenaba la irregular Los amores de Anaïs, pues bien, prácticamente con el mismo argumento llega ahora esta magnífica producción noruega. La profundidad con que trata a la insegura protagonista y la manera de trazar su camino hacia la madurez, marcada por distintas experiencias, le confieren al film una encomiable consistencia. Sin lucir un comportamiento ejemplar, resulta fácil, cuanto menos, entender sus reacciones movidas por el vitalismo, la insatisfacción o la frustración y a quien la vida irá poniendo en su lugar como ocurre siempre.

Julie roza la treintena y a diferencia de las mujeres que le preceden en su árbol genealógico todavía no está casada ni se plantea formar una familia. Tampoco sabe cuál es la profesión que desea ejercer. En ese mar de dudas conoce a Aksel, un prestigioso dibujante cuyos cómics cuentan con miles de lectores. A pesar de enamorarse rápidamente, albergan unos planes de futuro diferentes y la convivencia pronto comenzará a tensarse, especialmente cuando se cruza casualmente con el simpático Eivind.

El guion propone al inicio una curiosa estructura que funciona: 12 capítulos precedidos del ilustrativo prólogo y rematados por un elocuente epílogo. El preámbulo adelanta en pocas escenas y con enorme agilidad el carácter inestable de esta joven. A continuación, cada episodio tiene su miga y en muchos de ellos surgen dilemas a los que cualquiera puede haberse enfrentado alguna vez. Sin declararlo abiertamente, representa también la sensación de fracaso de los llamados millenials que creían tenerlo todo al alcance sin esfuerzos y a quienes descoloca el ineludible baño de realidad.

Ser madre, la caducidad del amor apasionado, identificar una vocación, el calado de los compromisos sentimentales y el sexo son temas por los que transita esta historia que fluye a un ritmo muy llevadero. Pasa con tacto de la aparente banalidad al drama inesperado, inundando de emociones los brillantes compases finales.

El director noruego Joachim Trier aplica puntualmente unos recursos visuales con toques fantásticos que dotan la narración de mayor dinamismo sin estridencias.

Renata Reinsve completa una espléndida interpretación, llenando a su personaje de matices y frescura, marcando sutilmente una progresiva transformación conforme acierta o se equivoca en sus decisiones. Le secundan perfectamente Anders Danielsen Lie y Herbert Nordrum.

 

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