viernes 20/5/22
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

El tenebroso universo criminal de la mafia calabresa envuelve esta inquietante historia adolescente donde el tránsito precipitado a la madurez viene condicionado por un terrible descubrimiento. Destapar el lado oscuro de quienes le rodean, se convierte para la protagonista en una odisea sin descanso, salpicada por pequeños incidentes. Alarga los preámbulos, pero cuando consigue centrar su argumento se desarrolla con energía e interés. Las técnicas de rodaje empleadas colocan al espectador muy próximo a la joven. Además, el hecho de que sus actores no profesionales resulten sorprendentemente carismáticos mejora el resultado.

A sus 16 años, Chiara se siente feliz repartiendo el tiempo entre la escuela, el gimnasio y la calidez del hogar; sin embargo, distintos acontecimientos acaban con estas apacibles rutinas. Su padre desaparece de casa súbitamente y los informativos se hacen eco de algo que ignoraba: está buscado por la policía porque encabeza un clan mafioso relacionado con el narcotráfico. A partir de ese instante, intentará encontrarlo y pedirle una explicación, deambulando por los bajos fondos.

Dedica demasiados minutos a presentar el aparente entorno amable del personaje. Así, al principio, estira la secuencia del banquete con el que se celebra el cumpleaños de su hermana Giulia. Podría decirse incluso que también constituye un homenaje a El padrino (1972). Superada la entrañable celebración, comienza a dinamitar esa fachada con sucesos que intranquilizan. Ahora bien, los elementos propios del thriller quedan solamente esbozados, dado que al film le interesa principalmente la paulatina transformación interior de la chica. Logra plenamente dicho propósito: traza paso a paso el arco dramático que recorre y lo culmina de forma elocuente con la última escena.

Igualmente, al hilo del relato surgen aspectos costumbristas y ofrece una panorámica de un modo de vida vinculado permanentemente a la delincuencia. La temida y perseguida Ndragueta tiene carácter hereditario, lo cual atenaza a las generaciones futuras, de ahí el calado del dilema que plantea.

La cámara subjetiva, los primeros planos y la luz natural contribuyen a recrear unos ambientes opresivos y decadentes, lo que contrasta con las alegres canciones de la banda sonora.

Swamy Rotolo completa con soltura el tour de force que le exige el papel, firmando un excelente debut cinematográfico. Le acompañan los auténticos miembros de su familia, que cumplen como avezados intérpretes; sin duda, otro gran acierto del director Jonas Carpignano.

Crítica de Cine: PARA CHIARA
Comentarios
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad