jueves 26/5/22
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

A través del singular periplo que se ve obligada a emprender una adolescente temperamental, afrontando diversas incidencias muy delicadas, no solo asistimos a un camino lleno de emociones y valiosas lecciones personales, sino también al elocuente retrato social de quienes dejan atrás sus orígenes buscando unos sueños inalcanzables. El drama que subyace en esta aventura, acicalada por distintas anécdotas, se beneficia del firme y espontáneo talante de su protagonista. Además, incentiva el interés por cada paso que da al aproximarse a las formas propias de cualquier thriller detectivesco.

A sus 17 años, Ola sueña con conseguir el carné de conducir y tener coche, aunque en casa no sobran los recursos. Esa ilusión se rompe cuando su padre, afincado en Dublín, fallece a causa de un accidente de trabajo. Al ser la única de la familia que habla inglés, debe viajar desde Polonia a Irlanda y gestionar la repatriación del cadáver. Una vez allí las dificultades se multiplican y tendrá que resolverlas sola.

El guion, consciente del pilar fundamental de la historia, define perfectamente a esta joven con carácter en la primera escena. Acto seguido se centra en su humilde entorno doméstico, cuya sacrificada madre, maestra de escuela, se distanció del marido que se fue y ha de prestar especial atención a un hijo con discapacidad intelectual. Así, dedica los primeros minutos a describir las circunstancias que permitirán profundizar en el impacto sentimental de sus experiencias lejos del hogar, logrando sobradamente ese propósito.

Hilvana las diferentes peripecias prácticamente a modo de episodios con entidad propia estrechamente vinculados, donde los secundarios que participan, pese a sus breves intervenciones, efectúan aportaciones destacadas. La crítica a la burocracia, la precariedad laboral y las condiciones de los inmigrantes son temas que surgen a lo largo del film, enriqueciendo sustancialmente el relato.

Zofia Stafiej sorprende gratamente en su primer papel de peso. Permanece todo el tiempo en pantalla haciendo crecer al personaje que interpreta. Completa tan sobresaliente actuación con una última secuencia que cierra brillantemente ese recorrido interior de manera acertada y desenfadada.

CRÍTICA: I NEVER CRY (YO NUNCA LLORO)
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