jueves 26/5/22
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

La adaptación de la novela de Robert Harris, publicada en 2017, depara una producción sumamente interesante, por los hitos históricos que recrea con detalle, y absorbente en la vertiente de thriller ficticio. El tratamiento de los personajes y la espléndida ambientación nos sumergen en los tensos ambientes diplomáticos que se vivían unos meses antes de estallar la Segunda Guerra Mundial. Aun conociendo previamente esos acontecimientos, la manera de imbricar la excitante intriga de espionaje que impulsa el desarrollo narrativo insufla al film un irresistible atractivo cinematográfico.

Cuando estudiaba en Oxford, Hugh Legat, ahora secretario del primer ministro inglés, entabló amistad con un compañero alemán, Paul von Hartman, que ha terminado trabajando cerca de Hitler. En septiembre de 1938 todo apunta a una inminente contienda continental que podría desatarse con la invasión de los Sudetes checoslovacos por las tropas nazis. Ante tan delicada situación, los líderes de las principales potencias europeas deciden reunirse en Múnich, donde estos viejos amigos se reencontrarán con el mismo propósito: desbaratar los planes del Führer.

La película fluye con agilidad y sin necesidad de entretenerse en los preámbulos, va describiendo a los protagonistas mediante los hechos que cuenta. Prácticamente desde los instantes iniciales aproxima al espectador a estos intrépidos burócratas, dispuestos a arriesgar el tipo en medio del clima de miedo contenido que se extendía entre la población civil.

Articula el relato de forma que crece paulatinamente en intensidad. Introduce, sin romper el ritmo, secuencias que abordan los aspectos personales de ambos jóvenes y cuanto les vincula, recurriendo a breves flashbacks muy ilustrativos, hasta abocarnos a unos momentos críticos bien resueltos.

La inversión realizada y las excelencias técnicas quedan patentes en cada escena, contribuyendo decisivamente a dotar las imágenes de una magnífica factura.

George MacKay (1917) asume con convicción un carácter moderado que se contrapone al del prometedor Jannis Niewöhner, quien interpreta a su expeditivo colega germano; mientras Jeremy Irons, pese a ocupar un rol secundario, se luce en el papel de Nev.

CRÍTICA: MÚNICH EN VÍSPERAS DE UNA GUERRA
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