miércoles. 06.07.2022
WONDER-WOMAN-1984
WONDER-WOMAN-1984

Defrauda las elevadas expectativas que genera el recuerdo de su predecesora, y se queda en un entretenimiento mejorable. Los espectaculares veinte minutos del principio no tienen la continuidad deseable, y su desarrollo sufre muchos altibajos.

A lo largo de dos horas y media, asistimos a secuencias de acción trepidantes y rodadas con pericia. Sin embargo, da la sensación de agotar sus ideas a medida que avanza la trama. Así, culmina con un desenlace alargado, que no aprovecha los elementos originales del argumento, deparando escenas aturulladas y desangeladas.

Diana Prince ejerce ahora de secreta bienhechora en Washington. Trabaja como investigadora en el Instituto Smithsonian, donde acaban de depositarse diferentes antigüedades.

Una piedra que hace cualquier sueño realidad

La gemóloga Bárbara Minerva, encargada de su análisis, descarta pronto un extraño objeto convencida de que es una falsificación. Ignora que esta piedra ancestral puede hacer cualquier sueño realidad, un poder que aprovechará el codicioso empresario Maxwell Lord, desatando el caos en todo el mundo.

El preámbulo, aunque no encaja bien en el resto de la historia, deslumbra. Se sitúa en Themyscira (distintos parajes de Canarias). Allí la pequeña heroína se atreve a competir con otras amazonas adultas en unas exigentes pruebas deportivas.

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La luminosidad de las imágenes arropa esa vibrante introducción que evoca los fastuosos péplums de antaño. Los efectos infográficos terminan de componer el grandioso recinto en que se celebra el evento y sus llamativos alardes arquitectónicos.

Dejando atrás este prólogo, el planteamiento de la intriga resulta atrayente, pese a mostrarse desigual en la presentación de los nuevos personajes.

Un villano carente de carisma

La desaliñada compañera de Wonder Woman apunta un interesante potencial, corroborado por su progresiva transformación, adecuadamente trazada, salvo en los últimos compases. Lo contrario sucede con el villano de turno, carente de carisma. No se ha acertado en su transposición desde el cómic y deriva a unos registros ridículos.

En los apartados técnicos, además de las aportaciones digitales, destaca la labor de vestuario en la lograda ambientación ochentera y la buena banda sonora de Hans Zimmer.

Gal Gadot mantiene el tono de su anterior participación y frente a ella, Kristen Wiig se ajusta perfectamente a su rol, completando la metamorfosis radical que exige. Menos se lucen sus acompañantes: Chris Pine (Steve Trevor) pierde brillo y relevancia, y aun siendo innegable la implicación de Pedro Pascal, el guion no le acompaña.

 

Críticas de Cine: WONDER WOMAN 1984
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