jueves 26/5/22
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

Con la estructura de un relato coral, esta coproducción europea aborda la situación de los exiliados iraquíes en Europa mediante una intriga con muchas aristas que crece paulatinamente en tensión e incertidumbre. Cumple sobradamente con el ambicioso propósito de mostrar las diferentes realidades de esas personas que tratan de empezar de cero, intentando enterrar su dramático pasado y olvidar tanto a la dictadura como a los emergentes radicales religiosos.

El acogedor café Abu Nawas sirve de punto de encuentro a emigrantes que abandonaron Bagdad por distintas razones. Amal, que posee el título de arquitecta, se resigna a trabajar detrás de la barra esperando que le llegue una oportunidad. Las cosas se tuercen cuando su exmarido, antiguo agente de Sadam Husein, se presenta en el local con otra identidad, ganándose rápidamente la simpatía de un joven integrista musulmán. El veterano Taufiq, que huyó del país por ser comunista, está dispuesto a ayudarla.

Su elaborado guion involucra a los personajes en varias subtramas de intensidad desigual, pero sin que ninguna resulte superflua ni carezca de interés, guiando la narración desde un testimonio que impulsa largos flashbacks hilvanados con nitidez. Aprovechando el marco común que representa el pequeño restaurante, logra una apropiada convergencia, bien argumentada y reforzada en los instantes finales.

Tan singular calidoscopio nunca se aleja de la luz, aunque sus protagonistas deban sobrellevar las fantasmagóricas sombras que dejaron atrás y enfrentarse a nuevas amenazas. En el camino quedan reflexiones acerca del choque generacional, marcado por el extremismo coactivo que manipula a quienes se sienten desubicados, la responsabilidad de Occidente o el futuro incierto de Oriente Próximo, donde crecen los partidarios de unas sociedades islámicas desprovistas de libertades.

Curiosamente, los títulos iniciales se proyectan sobre frisos babilónicos evocando la grandeza de aquellos prósperos y avanzados imperios que hoy son solo un recuerdo histórico.

El peso del film se lo reparten con solvencia el sobrio Haitham Abdel-Razzaq y Zahraa Ghandour (La decisión), sin desmerecer al resto del elenco que cuenta con un debutante destacado: Ali Daim Mailiki, muy convincente en un rol estremecedor.

Crítica: MY BEAUTIFUL BAGHAD
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