viernes 3/12/21

Críticas de Cine: Eternals

Película farragosa y repetitiva de Marvel Studios que, pese a sus indiscutibles hechuras de gran producción, sólo se percibe en la pantalla su elevado presupuesto.

Salma Hayek en su papel en Eternals. Foto: Archivo.
Salma Hayek en su papel en Eternals. Foto: Archivo.

Sería deseable que los responsables de Marvel Studios no comenzaran a sacrificar la calidad por la cantidad. Tras la mediocre Venom: Habrá Matanza, estrenada recientemente, llega esta película farragosa y repetitiva, pese a sus indiscutibles hechuras de gran producción. Al final solo se percibe en la pantalla su elevado presupuesto (200 millones de dólares), directamente proporcional a las limitaciones de la historia. Lo que debería haber sido la presentación por todo lo alto de un increíble grupo de superhéroes queda frustrada desde el guion, provocando una profunda añoranza por los Vengadores.

Hace miles de años, unos seres cósmicos, los Celestiales, confiaron a los inmortales Eternals la protección de la Tierra ante la amenaza de los monstruosos Desviantes, devoradores de almas. Después de exterminarlos, se mezclaron con los humanos intentando pasar desapercibidos. Sin embargo, ahora sus abominables enemigos han vuelto inesperadamente y tendrán que volver a unir fuerzas si quieren derrotarlos de nuevo.

Con la vibrante introducción, que se sitúa en la Edad de los Metales, presenta de forma somera los pilares básicos del film. Ello unido a la secuencia inicial, en el Londres de nuestros días, permite albergar las mejores esperanzas. No obstante, pronto empieza a enturbiarse. Los continuos flashbacks hacia tiempos pretéritos, algunos innecesarios, y el desarrollo simultáneo de diferentes subtramas terminan generando confusión y sumando minutos al metraje, que excede de las dos horas y media.

Ese constante transitar de unos personajes a otros con desigual interés y escasas notas de humor, le resta profundidad al conjunto, aderezado por intermitentes combates que responden siempre a idénticos patrones.

Los giros que esconde irrumpen demasiado tarde. En esos últimos compases se acumulan las sorpresas, si bien su efecto está lastrado por cuanto le precede, evidenciando una flagrante descompensación.

Únicamente luce la labor de los departamentos técnicos, aunque a estas alturas tampoco superan lo ya visto.

El trabajo del reparto se ve ensombrecido por el apabullante despliegue de artificios que recorre la cinta. Aun así, los jóvenes Richard Madden (Ikaris) y Gemma Chan (Sersi) se imponen a las carismáticas Angelina Jolie y Salma Hayek.

Por supuesto, hay escenas poscréditos que concluyen con el inquietante anuncio del retorno.

Críticas de Cine: Eternals
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