martes 7/12/21
Mi niña fotograma
Mi niña fotograma

Como apunta el tráiler, estamos ante «un emotivo homenaje a todas las madres», extensivo a las mujeres de hoy. A través de la mirada tierna y amable que esta producción francesa ofrece de una relación maternofilial desprovista de artificios. Sin ajustarse a un patrón narrativo completamente definido, va concatenando flashbacks y confrontando la situación actual de las protagonistas, a punto de separarse por algún tiempo, con sus entrañables recuerdos.

A Héloïse le cuesta hacerse a la idea de que Jade, con 18 años recién cumplidos, se vaya a marchar a Canadá al haber conseguido una beca de estudios. Es la menor de sus tres hijos y la única que todavía convive con ella. Trata de disimular su tristeza, aunque inevitablemente le vienen a la memoria los momentos más significativos que han compartido desde su embarazo.

Instinto de sobreprotección

Sin grandes alardes, se ve cómodamente por la verdad que hay en esos dos personajes arquetípicos, pero totalmente reconocibles. Entre los cuales el instinto de sobreprotección y la preocupación choca con las ganas de volar y experimentar de una adolescente dispuesta a exprimir su juventud.

El hecho de ir insertando esas vivencias pasadas, en general bastante comunes, y las continuas pinceladas de humor que emergen en los instantes oportunos, facilitan la empatía con el público.

El relato aprovecha la diferencia generacional, particularmente en lo que se refiere a la manera de adaptarse a las nuevas tecnologías y al gusto por los estilos musicales, para incorporar ligeras notas cómicas, sin caer en exageraciones.

Mantiene con tacto la contención de las emociones

Por otra parte, la historia no busca sorprender y transcurre por unos parámetros afables y bienintencionados que ya deja claros en los primeros compases, conduciéndonos al final esperado. Afortunadamente, tampoco intenta convertir en un drama lo que sucede y mantiene con tacto la contención de las emociones.

Sandrine Kiberlain (En buenas manos) reafirma su talla interpretativa y convence dotando su papel de matices muy auténticos. Le acompaña la joven Thaïs Alessandrin que está a la altura de un rol menos exigente; mientras ciertamente desaprovechado se antoja el veterano Patrick Chesnais, encarnando al abuelo de la familia, y la participación de Yvan Attal (El secreto de Anthony Zimmer) se aproxima al cameo.

La directora Lisa Azuelos (Bienvenido al mundo de LOL) firma este estreno aceptable y de agradable visionado.

 

Críticas de Cine: MI NIÑA
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