miércoles 8/12/21
NOMADLAND 6 (2)
Frances McDormand en Nomadland

Con dramatismo contenido y a ritmo de road movie, le pone cara a las consecuencias menos mediáticas de la última crisis económica a través de un caso singular que acaba tocando la fibra sensible sin pretenderlo abiertamente. El tacto aplicado en el tratamiento de una situación delicada y más extendida de lo que cabría pensar, no le impide proyectar sus sinceras emociones. Otra virtud destacada reside en los aspectos técnicos del rodaje, a lo cual une la participación de varios actores no profesionales; de manera que, en ocasiones, no se alcanza a distinguir donde termina la ficción y empieza el documental. Completa así este loable ejercicio cinematográfico que, no obstante, atendiendo a la cantidad de premios recibidos, se antoja ligeramente sobrevalorado.

Fern ha perdido su trabajo poco después de enviudar. Dado que no puede permitirse pagar el alquiler de una vivienda, decide viajar por el país en busca de empleos temporales y convertir su espaciosa furgoneta en un hogar ambulante. Pese al ofrecimiento de su hermana y de algunos amigos, prefiere nomadear sin rumbo fijo, lo que le brindará la posibilidad de conocer a distintas personas con las cuales comparte las mismas circunstancias.

Chloé Zhao sigue en su línea

La directora Chloé Zhao sigue la estela realista de su anterior película, The Rider (2017) y adaptando el libro de Jessica Bruder, País nómada: Supervivientes del siglo XXI, se aleja de cualquier denuncia contundente. Opta por centrarse en un retrato humano, actual y muy reconocible de personajes anónimos y cercanos, especialmente para el espectador estadounidense. Se advierte cierto parentesco con Las uvas de la ira (1940), pero la obra maestra de John Ford no constituye una referencia totalmente válida porque esta carece de lecturas tan desgarradoras.

La frase estrella del guion, que pronuncia la protagonista, resume bien su espíritu: "sí que tengo donde vivir, lo que no tengo es una casa". Supone la forma de expresar su capacidad de resiliencia y de resistir con dignidad los embates del destino y la ruptura de los sueños felices sin sacrificar la independencia. Corona la historia con un hermoso y emotivo desenlace que no esconde sorpresas.

Frances McDormand se mete de lleno en el papel y transmite la misma naturalidad que sus compañeros de reparto, quienes prácticamente se interpretan a sí mismos, incluso mantienen sus propios nombres ante las cámaras.

A modo de anécdota añadida, se ha de señalar que resulta sumamente curioso asomarse a las entrañas de un centro logístico del gigante Amazon.

Críticas de Cine: NOMADLAND
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