miércoles 14/4/21

Críticas de Cine: RAYA Y EL ÚLTIMO DRAGÓN

Raya y el último dragón
Raya y el último dragón

Disney se supera con unos alardes técnicos que proporcionan imágenes cautivadoras al servicio de un cuento cuyas líneas maestras siguen la estela de otros títulos recientes, en los cuales se ha ido actualizando la esencia de los elementos clásicos y descartando aquellos contenidos obsoletos. El resultado es una magnífica película de tintes épicos, matices dramáticos y valiosas lecturas, que solamente en las notas de humor se muestra algo irregular.

Nos lleva al lejano reino de Kumandra, donde siglos atrás la irrupción de unos monstruos asoladores fue aplacada gracias al sacrificio de los dragones, que vivían en armonía con los seres humanos. Ahora que tan terrible amenaza ha regresado, encontrar el último superviviente de esta poderosa especie y recomponer su piedra sagrada, se convierte en el único objetivo de la aguerrida Raya. En un mundo de tribus enfrentadas, el éxito de su misión se verá seriamente comprometido.

Aventura trepidante

El guion responde a un esquema habitual: tras su encantador preámbulo, surge la tragedia y comienza la aventura trepidante de esta heroína valerosa y luchadora, cercana a las protagonistas de Mulán (1998), Brave (Indomable) (2012) y Vaiana (2016). Los peligrosos obstáculos se suceden sin solución de continuidad, al tiempo que acción y comedia van de la mano, sin descuidar el tratamiento de los personajes. Así, no faltan los habituales secundarios graciosos, ni, en este caso, la implacable villana: Namaari, una diestra guerrera y perfecta antagonista.

Los mensajes en torno a la necesidad de confiar en los demás y a que la unión hace la fuerza se reiteran a lo largo del metraje, cobrando especial relevancia en su desenlace, previsible en el fondo, pero plasmado de manera hermosa y sorprendente.

Excelente animación fotográfica

Desde los primeros instantes se ponen de manifiesto las excelencias de la animación infográfica, que dota algunas secuencias de apreciable realismo. Se vale de situar la historia en un lugar inspirado en las antiguas culturas asiáticas para crear atractivos escenarios, ya sean edificaciones de carácter palaciego o exóticos parajes naturales. Igualmente, la presentación de los cinco clanes de aquellas tierras permite desplegar una paleta de llamativos colores que facilitan también su identificación. Por su parte, la banda sonora compuesta por James Newton Howard alterna suaves melodías de tonos orientales con potentes temas sinfónicos.

Si este estreno familiar resulta totalmente recomendable, se ha de advertir sobre la importancia de llegar con puntualidad al cine y disfrutar del espléndido cortometraje que precede al film: Nosotros de nuevo. A ritmo de musical, propone un tierno y fascinante relato que parece heredero de la introducción de Up (2009). En solo 6 minutos sus artífices han conseguido realizar una auténtica joya.

 

Críticas de Cine: RAYA Y EL ÚLTIMO DRAGÓN
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