martes 30/11/21
Saint Maud fotograma
Saint Maud fotograma

El desasosegante tono psicológico que domina el film, termina retrayendo los elementos propiamente terroríficos, que únicamente emergen con fuerza en los impactantes minutos finales. Se recrea en mostrar los síntomas del estado alterado que sufre su desequilibrada protagonista, dotándolos de un aire misterioso, pero se atasca en ese terreno. Cuando, avanzado el metraje, un pequeño incidente logra espolear la trama, nos deja entrever su desenlace, si bien sorprende por la espeluznante manera de plasmarlo.

Tras cometer una negligencia, Maud, una retraída enfermera, abandona el hospital. Atormentada por su acto, cree encontrar el camino hacia la redención al escuchar la llamada de Dios. Al poco tiempo consigue empleo como cuidadora de una famosa bailarina que padece cáncer. Se instala en su mansión e intenta cumplir con el mandato divino, acercando a su paciente la consoladora idea de la trascendencia espiritual.

Fanatismo anormal

El prólogo sienta de las señas de identidad del relato, al presentar a un personaje que parece sacado de una novela de Stephen King. A partir de ese instante la joven se ve súbitamente imbuida de un fanatismo anormal. Así, las imágenes religiosas y los reiterados trances que experimenta sirven para convencerla de su elevada misión. Se explaya en estos recursos, intentando provocar una inquietud continuada que acaba agotando. La relación con la artista enferma transita desde un cariz inicialmente afable a muy posesivo; centrándose en el contraste de dos mujeres diametralmente opuestas que a su vez se necesitan, aunque apenas se apuntan detalles verdaderamente aterradores.

En los últimos compases afloran los golpes de efecto realmente escalofriantes, a la par que el guion se permite jugar hábilmente con una ambivalencia que lleva hasta su resolución. Obtiene de esta forma unas certeras dosis de desconcierto adicional que llegan tarde.

Ambientes tenebrosos

La sobriedad de la puesta en escena y el trabajo de fotografía, que prioriza una luminosidad tenue, contribuyen a crear ambientes tenebrosos, en ocasiones insuficientes por sí solos a la hora de intensificar la intriga.

En cualquier caso, se debe reconocer la notable interpretación de Morfydd Clark, en un papel exigente del que sale airosa. Le secunda con oficio Jennifer Ehle (La noche más oscura), corroborando que el reparto pasa por ser el punto fuerte de esta producción.

 

Críticas de Cine: SAINT MAUD
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