miércoles 24/2/21

Críticas de Cine: EL VERANO QUE VIVIMOS

Fotograma El verano que vivimos
Fotograma El verano que vivimos

Reconociendo su excelente factura técnica y los medios empleados, lo que nos cuenta no deja de ser un melodrama de manual con pasiones prohibidas y amores frustrados por circunstancias desgarradoras. Sin embargo, seduce gracias sus matices poéticos y se beneficia de los bellos parajes en que mayormente transcurre, retratados con una espléndida luminosidad.

La introducción se sitúa en Galicia, en 1998. En la redacción de un diario local se presenta Isabel, dispuesta a completar sus prácticas de periodismo. El director le encomienda que supervise las esquelas. Le sorprende que cada 15 de septiembre alguien envíe un obituario dedicado a la difunta Lucía. La curiosidad le permitirá descubrir el intenso romance que ocurrió 40 años atrás en una finca vinícola de Jerez de la Frontera.

Elementos costumbristas que envuelven la puesta en escena

El hecho de trasladar la historia a 1958, le proporciona un apreciable cariz clásico, lo que unido a los viñedos y bodegas donde principalmente se desarrolla, confiere a las imágenes un innegable encanto. Además, integra adecuadamente los elementos costumbristas que envuelven la puesta en escena.

Lo anterior no impide señalar el carácter previsible, en líneas generales, de los acontecimientos que van sucediéndose. No obstante, guarda también algunas sorpresas que alcanzan a su emotivo epílogo.

Por otra parte, su articulación narrativa resulta cuanto menos discutible. Las pesquisas de la joven becaria, que impulsan el relato, y su periplo por media geografía española tienen pocos visos de verosimilitud. Y se excede en esa parcela al incorporar un acompañante con el propósito de extender sus ambiciosas intenciones románticas, que desde luego no cuajan de igual manera.

Una innegable gran producción

La magnífica fotografía de los soleados paisajes andaluces, acompañada por la sinfónica banda sonora compuesta por Federico Jusid, realza las virtudes de esta gran producción, pese a que en ocasiones esos aspectos adquieran demasiado protagonismo.

Procede destacar el trabajo de todos sus intérpretes. Javier Rey, Blanca Suárez y especialmente, Pablo Molinero llenan la pantalla, perfectamente secundados por Manuel Morón, Joaquín Núñez y una sobresaliente María Pedraza.

Flirtea con el culebrón, pero los amantes del género verán cumplidas sobradamente sus expectativas.

Críticas de Cine: EL VERANO QUE VIVIMOS
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