martes 25/1/22

Críticas de Cine: 'Última noche en el Soho'

Una thriller que evoca a obras de Hitchcock y Argento.
El personaje de Anya Taylor-Joy. Foto: Archivo
El personaje de Anya Taylor-Joy. Foto: Archivo

Esta espléndida película británica nos depara un original thriller psicológico, donde los elementos paranormales se funden con una intriga apasionante, resuelta brillantemente y que evidencia ecos del cine de Alfred Hitchcock y Darío Argento. Transita del presente al pasado con nitidez, llenando las imágenes de referencias nostálgicas gracias al sobresaliente diseño de producción, a la altura del magnífico trabajo que desarrollan sus dos protagonistas.

Eloise Turner tiene la oportunidad de empezar a acercarse al gran sueño de su vida: convertirse en diseñadora de moda. Debe abandonar el pequeño pueblo de Redruth y viajar a Londres con el fin de estudiar en la academia más prestigiosa del país. Tras dejar la animada residencia de estudiantes en que se aloja los primeros días, decide instalarse en el loft de un viejo edificio del Soho. Allí, mientras duerme, padece unas desasosegantes pesadillas: sigue a una atractiva joven dispuesta a todo con tal de triunfar como cantante, ignorando el futuro que le aguarda.

La secuencia de apertura, propia de un musical, apunta al glamur y sensibilidad artística que acompañan la puesta en escena. A continuación, las conversaciones de la protagonista con su abuela facilitan una descripción que permite encajar adecuadamente los acontecimientos de los cuales será testigo.

A partir del instante en que se produce el repentino paso a otra dimensión y aparece en 1965, gana encanto por los lujosos ambientes que frecuenta la aspirante a estrella de los clubs nocturnos. Ese toque de fascinación se mantiene al asomarse a los luminosos exteriores. Además, plasma perfectamente el paralelismo entre las experiencias de ambos personajes.

La historia avanza sin receso alguno, creciendo en intensidad y acumulando circunstancias que descolocan. Solo en el agitado desenlace cobran pleno sentido. El epílogo termina de redondear el film.

A la extraordinaria ambientación, en la que destaca labor del departamento de vestuario, se suma la diestra aplicación de los efectos visuales. Por su parte, la selección de melódicos éxitos del pop de aquella época pone la guinda a este cautivador envoltorio técnico.

Thomasin McKenzie (Jojo Rabbit) y Anya Taylor-Joy (Gambito de dama) completan unas interpretaciones impecables. A ellas se unen las encomiables participaciones del veterano Terence Stamp y de la desaparecida Diana Rigg (Los vengadores).

Críticas de Cine: 'Última noche en el Soho'
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