lunes 17/1/22

EL AMOR EN SU LUGAR

Un drama brillante del gallego Rodrigo Cortés.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

El escenario y las bambalinas son dos caras muy diferentes de una misma moneda con las que Rodrigo Cortés (Buried (Enterrado)) compone un inquietante y absorbente juego caleidoscópico, técnicamente impecable. Las emociones se suceden sin solución de continuidad en esta película de fondo profundamente dramático, tamizado por notas de ácido humor y unos sinceros sentimientos románticos, con la peor amenaza planeando sobre las cabezas de los protagonistas. Su agradecida agilidad narrativa se ajusta al desarrollo de la función que vertebra la historia.

La acción nos lleva hasta el gueto judío de Varsovia en enero de 1942. A pesar del clima desolador que allí se vive, los actores del teatro Fémina siguen representado una chispeante comedia de enredo a ritmo de musical. Los espectadores procuran evadirse de cuanto ocurre en las calles, con los nazis siempre al acecho. Por su parte, algunos cómicos se debaten entre seguir o intentar escapar y, al igual que sucede en la obra, sus pasiones y debilidades se entrecruzan.

Bastan unos pocos minutos para ponernos en situación, los únicos del film que transcurren en exteriores. Y aun no siendo deliberadamente contundentes ponen los pelos de punta. Tras reunir a los intérpretes en los camerinos, el relato, de carácter coral, se encarga de ilustrarnos rápidamente acerca de las preocupaciones y dilemas que atenazan a los personajes, involucrándoles en un andamiaje bien construido. Así, va abriendo distintas intrigas vinculadas por la penuria y unas asfixiantes e ineludibles circunstancias.

Todo fluye al compás de los tres actos del vodevil y en ese constante tránsito de la realidad a la ficción de las tablas, se aprecia el magnífico trabajo de guion que, al margen de su frescura, sorprende con un inesperado incidente en su tramo final.

El director aplica unos impecables planos secuencia y aunque a veces reincide en este recurso, contribuye a proyectar las sensaciones de angustia y tensión que padecen los miembros de esta compañía. A ello se une el encomiable diseño de producción a la hora de retratar con originalidad esta cara menos conocida del Holocausto. También se hace de notar la eficaz partitura compuesta por Víctor Reyes y las simpáticas canciones que ofrecen un pequeño respiro.

En el elenco internacional no figuran grandes estrellas, pero todos cumplen con sus papeles, en particular Clara Rugaard, cuyo rol adquiere mayor relevancia, y la veterana Anastasia Hille (Blancanieves y la leyenda del cazador).

Vuelve a brillar el talento del cineasta gallego en un estreno altamente recomendable.

EL AMOR EN SU LUGAR
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