domingo 24/1/21

Festival de Cine de San Sebastián: día 8

Esto ya llegue a su fin,  y la verdad ha pasado volando. Quizás más rápido que otros años, porque queríamos más,  como el grito de guerra en el teatro Falla de  Cádiz cuando termina  la actuación de una Comparsa que ha maravillado por su actuación  y el público, vuelve a pedir que empiecen a otra vez.

Tenemos más ganas de festival,  pero hoy es el penúltimo día. Ese crucero que salió hace unos días, ha llegado a buen puerto, sin novedad, con total normalidad. Todo a pesar de todo los obstáculos. Enhorabuena a todo el equipo. 

Gull — Gal-mae-gi 

La primera película nos llega de Corea de Sur, O-bok. Una mujer de 61 años ha regentado una tienda de mariscos en un mercado de pescado durante décadas. Un día tiene su primer encuentro con los futuros suegros de su hija In-ae. Esa noche, O-bok es violada por Gi-taek.

Al principio finge que no ha pasado nada y trata de seguir con su vida como siempre. Poco después, le confiesa la violación a In-ae. La policía llama a Gi-taek para investigar y la historia del incidente comienza a difundirse por el mercado.  

Me he llevado una muy agradable sorpresa, un tema que no ha sido muy recurrente en el cine. La violación de una mujer de 61 años, un filme de denuncia, de unos compañeros, de amigos, todo el mundo mira para otro lado, y ella  sigue con su particular guerra para que no quede impune el delito. Con una cámara que sigue a O-bok, en su desesperada verdad, en su inconformismo, de una manera admirable.  

Es la ópera prima de Kim-MI-jo que después de dos cortometrajes da el salto con este largometraje. Esta es una película pequeña, modesta, pero que va creciendo poco a poco a través de su metraje hasta llegar a un final muy resolutivo. Una directora que habrá que seguir.  ACEPTABLE. 

Después de una noche y una mañana de lluvia, sale el sol. Antes de la siguiente proyección nos encaminamos a pasear, a seguir disfrutando de esta ciudad, y sobre todo, de la siguiente película  de la sección Oficial  Fuera de Concurso, Clausura.  

El olvido que seremos

Narra de manera íntima la vida de un hombre bueno, el médico Héctor Abad Gómez. Este es un carismático líder social y hombre de familia, un destacado médico y activista por los derechos humanos en el Medellín polarizado y violento de los años 70.

La historia relata la vida del doctor, padre de familia preocupado tanto por sus hijos como por los niños de clases menos favorecidas. En su casa se respiraba la vitalidad y la creatividad características de una educación fundamentada en la tolerancia y el amor, pero la tragedia asomaba.  

Su director, Fernando Trueba, creyó imposible llevar al cine una de las novelas más aclamadas de la literatura colombiana. Una biografía de Hector Abad Faciolince sobre su padre,  asesinado por los paramilitares. 

Contaba Trueba en la rueda de prensa, que "pocas veces te interesa realmente el libro del que te propones hacer una película, esta vez sí, pero lo veía imposible. Hasta que volví a leer la obra y se me metió el veneno dentro. La idea inicial era que el guión lo escribiera el propio autor de la novela, quien le dijo  que no podía, porque suponía  reabrir una herida muy dolorosa y volver a pasar por el dolor y el sufrimiento que supuso escribirla veinte años después de la muerte de su padre.". Finalmente el elegido fue su hermano David Trueba. 

"Refleja fielmente que este hombre era un humanista y su legado en Colombia", destacó el cineasta.  Intentó mejorar  desde su condición de médico las condiciones de vida de la gente especialmente de los más desfavorecidos. Este fue un pionero, no solo en su país sino en todo Latinoamérica, su concepto de salud pública. 

Uno de los grandes artífices de la película es el actor Javier Cámara en su papel, en su narración de Hector Abad.  Este aseguró en su intervención que "no ha sido una película más, nos han cambiado la vida". 

Confesó que en rodaje estuvo con la lágrima contenida, constantemente, por el apoyo recibido de sus compañeros, indispensables para hacer frente a un personaje que él lo borda. "Era inabarcable y sobrecogedor, lleno  de bondad, y poliédrico, además de la dificultad del acento que le impedía improvisar" concluía el actor. 

Javier Cámara comentó que al principio solo tenía un libro, pero que "a medida que me iban llegando sus programas de radio, las grabaciones y cartas que enviaba a sus hijos didácticos y amoroso, tan paterna y tan cercano, me iba abrumado. Intenté hacer un buen hombre".  

El productor quiso subrayar que la película supone una aproximación al problema de la violencia en Colombia, pero no desde una perspectiva política, sino humana y cotidiana, lo que la hace más intensa y reveladora 

Quizás una de las reflexiones, es que después de un metraje excesivamente largo de 132 minutos, la figura del padre pierde veracidad cuando comienza a mitificarse. Es complicado estar más interesado en su papel de padre, y la pelícua a veces  se volvía muy repetitiva, lenta, y pesada.

El epígrafe que da el inicio al libro de memorias de Gabriel Garcia Marquez, "la vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla". Primero, como una forma de disculpa del autor, ante la alteración de los hechos que nos va a contar. Segundo, los hechos no sucedieron como lo cuenta la historia, sino como lo concibe el crónica,  como la idea de utilizar el color para los años 70, y el blanco y negro para los años 80, sin motivo aparente, o de una música inadecuada, para algunos momentos. 

Una película que no me termina de convencer, aunque esté muy cuidada en todo los aspectos técnico, la ambientación, la casa familiar, pero todo es muy convencional.  ACEPTABLE.

The world to come

La última película del día fue THE WORLD TO COME de la Sección Perlas. Esta nos cuenta que en algún lugar a lo largo de la frontera de la costa, dos parejas vecinas luchan contra las dificultades y el aislamiento. En un entorno que les desafía tanto física como psicológicamente.

En el norte del estado de Nueva York, en la década de 1850, Abigail comienza un nuevo año en la granja rural donde vive con su marido Dyer. Llega la primavera y Abigail conoce a Tallie, una recién llegada emocionalmente sincera y fascinantemente bella que alquila una granja vecina con su marido, Finney. Las dos entablan una relación incierta, y así llenan un vacío en sus vidas que ninguna sabía que existía.

Basada en un libro de Jim Schepard, un diario de la protagonista de una voz en off  que de forma machacona y continua, nos acompaña por todo el metraje. Contemplado sus densos parajes boscosos, para llevarnos a un romance de época, esta vez, entre mujeres.

Estas cuentan con complicidad, sin ganas de ser madres. Su directora Mona Fatvold en su segundo largometraje, nos quiere hacer llegar, la pasión rodeada de dificultades. La historia se deja ver, y sobre todo destacar las magníficas interpretaciones, que dan la intensidad emocional. 

 

Festival de Cine de San Sebastián: día 8
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