domingo 23/1/22

LA FAMILIA PERFECTA

Un intento de comedia de Arantxa Echevarría que decae sensiblemente
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

Arantxa Echevarría firma esta comedia irregular. Funciona perfectamente durante su primera hora en tono humorístico, y decae sensiblemente al transitar hacia terrenos poco divertidos, donde desvía la atención a argumentos como la insatisfacción matrimonial y al empoderamiento femenino, tornándose súbitamente demasiado seria. El oficio y carisma del reparto contribuye a dinamizar una historia que, afortunadamente, recupera la chispa en los últimos minutos.

Lucía y Ernesto le han dado la mejor educación a su hijo, de quien se sienten muy orgullosos. Este joven prometedor, bien colocado profesionalmente, les sorprende al anunciarles que se ha enamorado de Sara, una chica humilde, profesora de un gimnasio. Cuando conocen a la familia de la futura nuera, se pone de manifiesto el abismo social que les separa. No obstante, la boda parece inminente y lo único que pueden hacer es asumirlo y colaborar o intentar evitarla, si encuentran el motivo adecuado.

El guion se muestra completamente inspirado al explotar el choque de estatus mediante una sucesión de gags hilarantes que surgen sin solución de continuidad, con las exageraciones justas y moderando los atisbos grotescos. Enfatiza siempre el carácter extrovertido, sencillo y hospitalario de quienes disponen de menos lujos, frente a estos ricos estirados, preocupados por las apariencias. Retrata con acertado sarcasmo los distintos preparativos propios del enlace nupcial y recurre a los secundarios con el ánimo de sumar notas cómicas: la criada oriental, el cura y el adolescente impulsivo no tienen desperdicio.

Superada la mitad del metraje, el relato da un giro y cambia el discurso. Pasa a centrarse en la crisis de pareja y se vale de ello para reivindicar con detalles rotundos la independencia de la mujer de hoy. Siendo elocuentes, estas escenas suponen una ruptura con cuanto les precede, pese a la agilidad narrativa que aplica.

Las secuencias finales, en las que vuelve a reunir a todos los protagonistas, adquieren un cariz benevolente y conciliador, lo cual permite cerrar la proyección con buenas sensaciones.

Belén Rueda y José Coronado conducen la mayor parte del film con soltura. Destacan igualmente las apreciables intervenciones de Carolina Yuste y Pepa Aniorte. Gonzalo de Castro y Jesús Vidal completan el elenco principal de un estreno que no termina de plasmar con la misma excelencia sus distintas intenciones.

LA FAMILIA PERFECTA
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