lunes 18/10/21

Las apariencias

Fotograma de la película Las apariencias. Foto: Cinemagavia
Fotograma de la película Las apariencias. Foto: Cinemagavia

Podría pensarse, a priori, que estamos ante la enésima producción francesa sobre las interioridades de un matrimonio burgués; sin embargo, nos encontramos con una película absorbente de principio a fin. Comienza como el típico drama de pareja que recurre a lugares comunes, acicalados con algunos aspectos ciertamente originales y ligeros toques de humor, pero inesperadamente gira hacia el thriller evidenciando ecos propios y confesos del cine de Alfred Hitchcock. La intriga esconde recovecos impensables que culminan de manera rotunda, invitando al espectador a debatir acerca de la moral y el comportamiento de los protagonistas tras finalizar la proyección.

La armonía de la que disfruta Eve, casada felizmente con el prestigioso director de orquesta Henri Monlibert, de quien se siente muy enamorada, se trunca cuando descubre que le es infiel con la maestra de su hijo. A partir de ese instante, lejos de reaccionar con visceralidad, contiene sus impulsos y planea una maquiavélica venganza contra la profesora. Al tiempo, a modo de válvula de escape, se deja llevar por el joven y obsesivo Jonas, embarcándose en un fugaz e inocente affaire, ignorando el alcance de sus acciones.

Adapta el best seller Engaño de Karin Alvtegen-Lundberg, una de las abanderadas de la nueva literatura de suspense escandinava que tantos éxitos viene cosechando. Su trasposición a la gran pantalla no desmerece el éxito del libro e incluso el cambio de título le favorece: las apariencias se convierten en uno de los motores centrales del relato, aunque no sea el único. La amenaza al envidiable statu quo del que goza esta mujer engañada, condiciona también sus decisiones, aspecto extensible a un amplio espectro social.

El guion caracteriza adecuadamente a todos los personajes. Se preocupa especialmente de los secundarios porque asumen roles determinantes a la hora de componer una trama donde se penaliza subestimar a los demás, y que juega hábilmente con el efecto bumerán.

La banda sonora compuesta por Bertrand Burgalat evoca a las partituras del mismísimo Bernard Herrmann, sumando un tono melancólico que encaja a la perfección con los argumentos del film.

La polifacética Karin Viard (La familia Bélier) vuelve a lucir su contrastado oficio completando un trabajo impecable. A su lado brillan el actor austríaco Lucas Englander y Laetitia Dosch, cuyos papeles ocultan muchos matices. Con mayor discreción pasa Benjamin Biolay.

Trailer de Las apariencias

Las apariencias
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