domingo 23/1/22
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

Hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana, y de la primera no estoy seguro. La popular frase de Albert Einstein resume perfectamente el espíritu ácido del espléndido largometraje que firma el talentoso Adam Mckay (La gran apuestaEl vicio del poder). Una inminente hecatombe se convierte el pretexto de esta sátira redonda, con varios momentos desternillantes y otros que encorajinan, porque las reacciones ante la previsible catástrofe no resultan nada descabelladas, aunque exagere la ironía.

Kate Dibiasky, estudiante de posgrado de Astronomía y su profesor, el doctor Randall Mindy, descubren que un enorme cometa impactará con la Tierra dentro de seis meses. Ello supondría la extinción de la humanidad, pero a nadie parece importarle. La presidenta de Estados Unidos solo tomará alguna decisión cuando le sea rentable en términos electorales; los presentadores del programa televisivo que bate récords de audiencia tratan la noticia de forma jocosa, y en las redes sociales se vierten todo tipo de opiniones y descalificaciones, mientras el magnate Peter Isherwell, propietario del emporio tecnológico BASH, ve en el cuerpo celeste una estupenda oportunidad de negocio.

La amenaza de la aniquilación total constituye el eje principal de esta corrosiva comedia; no obstante, en torno a esa lucha infructuosa de los científicos, el guion también acierta a caricaturizar ingeniosamente figuras y comportamientos muy reconocibles en nuestra sociedad, tan admirados como inaceptables desde un pensamiento puramente racional.

La crítica hacia los políticos que gobiernan y a sus complacientes asesores, tachados de ignorantes agradecidos, no tiene desperdicio. Igualmente, de manera incidental pone en solfa la devoción que generan ciertos personajes populares, de escasa cultura y lenguaje vulgar, cuyos avatares sentimentales y sexuales captan una atención desmedida; un sarcasmo extrapolable a distintos ámbitos.

Este cóctel, que no deja títere con cabeza, va sumando paulatinamente ingredientes narrativos con mucha miga y logra mantener el listón en lo alto durante los 145 minutos de metraje, hasta alcanzar una resolución explosiva, coronada por un par de breves e hilarantes secuencias poscréditos, con sorpresas incluidas.

El largo elenco de actores consagrados que participa se corresponde con el carácter estelar de la historia. Sobresalen las magníficas interpretaciones de Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence y Meryl Streep, sin obviar las encomiables intervenciones de Cate Blanchett, Mark Rylance y Jonah Hill, en un rol auténticamente odioso.

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