domingo 23/1/22
Fotograma de la película. Foto: Archivo.
Fotograma de la película. Foto: Archivo.

No acredita en la gran pantalla los reconocimientos recibidos en los escenarios (6 premios Tony en 2017), al menos en su vertiente musical. Los números no lucen tanto como cabría esperar, pese a que las canciones son obra de Benj Pasek y Justin Paul, los compositores de La La Land, pero aquí apenas hay melodías pegadizas. Frente a ese limitado atractivo, cumple en el apartado dramático a la hora de abordar determinados temas que tienen bastante calado, dejando interesantes lecturas sobre el mal uso de las redes sociales, el acoso escolar, la depresión soportada en silencio y la falta de comunicación en las relaciones paternofiliales.

Evan Hansen padece fobia social e ir al instituto cada día se le hace cuesta arriba. Lleva una escayola en el brazo y ese podría ser el pretexto ideal para conocer a otros compañeros, bastaría con que se animaran a escribir algo en ella. Sin embargo, solamente le firma el problemático Connor, que muere poco después. Debido a un malentendido, todos creen que era su mejor amigo, y sin quererlo empieza a ganar popularidad. Siente que por fin que encaja en el mundo, además de entablar amistad con la hermana del difunto, la chica de sus sueños.

La interpretación que realiza Ben Platt es la baza más sólida del film. Él mismo ya asumió el protagonismo en las representaciones de Broadway siendo justamente galardonado. La manera de meterse en la piel de este joven atormentado y proyectar los diferentes estados anímicos que atraviesa salvan la cinta de un peor resultado.

No obstante, en su contra pesa una patente languidez narrativa. Superada la presentación de la premisa argumental, se alarga en secuencias insulsas y únicamente cuando alcanza el previsible punto de inflexión y da un giro conmovedor, adquiere la energía de la cual carece anteriormente, donde tampoco asistimos a coreografías llamativas.

Aun con ello, los contenidos por los que transita invitan a una reflexión, especialmente en cuanto a la difusión de las mentiras a velocidad de vértigo, aspecto estrechamente vinculado con la extendida fe ciega en aquello publicado a través de Internet por cualquiera, sin contrastar la información.

Amy Adams y Julianne Moore aprovechan sus minutos, si bien destacan en mayor medida las intervenciones Kaitlyn Dever (Súper empollonas) y Nik Dodani (Escape Room).

QUERIDO EVAN HANSEN
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