lunes 14/6/21

El aluvión de deudas provocadas por la pandemia obliga a particulares y autónomos a recurrir a la Ley de Segunda Oportunidad

Este mecanismo legal se ha convertido en la única opción que encuentran para dejar atrás el sobreendeudamiento en el que han caído

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Guillermo Pérez, es socio fundador de Larson & Co-Abogados. Foto: Archivo.

La vida siempre ofrece revancha. A lo largo del camino es normal tropezar, caerse y tener que buscar una opción que posibilite levantarse, sobreponerse al mal trago y salir hacia adelante. Lo primero se ha venido produciendo semana sí, semana también, desde marzo de 2020. El parón de la actividad laboral provocado por la pandemia de la Covid-19, los ERTE -ahora ERE- y la multitud de despidos o cierres de comercios que se han venido desarrollando recientemente han cambiado la vida de muchas personas, hasta el punto de que algunas han tocado fondo y no saben qué hacer para salir del pozo de deudas en el que se encuentran sumidas.

Ellas deben saber que, en efecto, existe una oportunidad de revancha y de dejar atrás esta mala racha que están viviendo. Esa opción lleva el nombre de una ley, más en concreto de la Ley de Segunda Oportunidad, que ayuda desde su implantación en el año 2015 a aquellas personas en bancarrota a lograr la cancelación de sus deudas.

De esta manera, el sistema jurídico nacional ofrece una oportunidad a aquellas personas que emprendan un proyecto empresarial o personal y fracasen, para poder arriesgarse a nuevas iniciativas en el futuro sin tener que estar acompañadas de por vida de una deuda que en muchas ocasiones no podrán satisfacer.

¿Quiénes tienen acceso a este mecanismo?

Para conocer con más detalles el funcionamiento de este mecanismo y tener en cuenta quiénes tienen acceso a la Ley de Segunda Oportunidad, el abogado Guillermo Pérez Gómez del despacho veleño Larson & Co, explica que “existen una serie de requisitos para poder acceder a esta opción” y reconoce que “hasta hace poco solo podían acogerse a ella las empresas pero ahora también pueden hacerlo las personas naturales”.

El proceso será diferente en función de si se trata de una empresa o una persona natural, pero el fin es el mismo. En ambos casos, eso sí “el activo y el pasivo debe ser inferior a los cinco millones de euros, tratándose esta cantidad como una limitación clara”. De igual modo, será requisito indispensable “que el deudor haya llegado a un acuerdo con sus acreedores (o al menos lo haya intentado) para iniciar un proceso de liquidación de sus bienes, manteniendo aquellos que están afectos a su actividad empresarial”.

¿Qué conclusión hay que sustraer de estas palabras? Pérez Gómez lo tiene claro y recalca que “los requisitos de la Ley de Segunda Oportunidad son muy fáciles para cualquier persona que esté en una situación de endeudamiento alta”. 

¿Cómo funciona el procedimiento?

Todo aquel interesado en acceder a los beneficios de esta ley debe saber que “el procedimiento comienza con la solicitud de nombramiento de un mediador concursal ante notario”. Además, “se va a requerir una serie de documentación referente principalmente a las deudas con las que se cuenta”. 

Una vez realizado esto, indica que “es muy importante saber que desde la presentación de la solicitud para acogerse a esta ley se prohíbe iniciar o continuar ejecuciones sobre el patrimonio del deudor, al menos mientras se negocia el acuerdo extrajudicial con un plazo máximo de tres meses”. A continuación, “el mediador debe convocar a todos los acreedores que consten en la lista con la finalidad de aprobar un plan de pagos”.

Ahora surgen dos posibilidades, que se alcance un acuerdo extrajudicial y finalice ahí el proceso o que no se llegue a un acuerdo con los acreedores. Entonces habría que hacer “la declaración de concurso y el procedimiento pasa a la vía judicial”, donde se busca obtener la cancelación total de la deuda.

Soporte en tiempos de Covid-19

El letrado con despacho en Vélez-Málaga y Torre del Mar entiende que esta medida “va a ayudar a muchísimas personas y cada vez a más porque es algo que se va conociendo poco a poco. Lamentablemente, es una realidad que la crisis del coronavirus no solo ha sido una crisis sanitaria, sino que es ya una crisis económica que se ha llevado muchos negocios y pequeños autónomos por delante”. Esta gente necesita un soporte al que aferrarse para poder salir a flote y gracias a la Ley de Segunda Oportunidad “dejarán de estar endeudados de por vida y podrán empezar de cero, librarse de esas deudas y poder dormir tranquilos por las noches”.

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