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El andador, un dispositivo para ayudar a mejorar la movilidad

Las personas, conforme vamos cumpliendo años, notamos que nuestra salud va mermando, que nuestra respuesta ante estímulos físicos se va reduciendo. Los médicos, fisioterapeutas y especialistas en disciplina física recomiendan mantener un estilo de vida activo, alejado del sedentarismo y los malos hábitos, para retrasar lo máximo posible esas dificultades de movilidad.

Vemos como en muchos parques, los ayuntamientos y otras instituciones instalan complejos deportivos al aire libre especialmente dedicados a las personas mayores, lugares en los que pueden ejercitarse de manera suave o moderada para que eso se traduzca en un mejor estado de salud.

Así mismo, otras actividades recomendables para las personas mayores son las manualidades, pues refuerzan la movilidad en sus manos, sus funciones psicomotrices.

Todas estas acciones son positivas pues ayudan a alargar durante un tiempo el buen estado de salud. Sin embargo, llega un momento en el que pensar en introducir un andador a nuestra rutina no es mala idea, ya sea para nosotros o para un familiar.

Los andadores para ancianos también se denominan deambuladores y son cada vez más populares porque ofrecen seguridad, equilibrio y autonomía. Se trata de un dispositivo que ayuda a la marcha y que utilizan principalmente personas de edad avanzada y adultos con algún grado de discapacidad.

En el mercado podemos encontrar una amplia variedad de andadores. Decantarse pof uno de ellos no es tarea fácil, una guía para elegir andadores como la que a continuación os proponemos puede servir de gran ayuda.

Los andadores sin ruedas

Estos modelos son los menos populares porque su ayuda a la movilidad es más reducida. Sin embargo, probablemente sean los que más seguridad y estabilidad proporcionan. La consecuencia de esto es que requieren de más esfuerzo para hacerlos desplazar.

Para caminar con un dispositivo de este tipo hay que levantarlo y moverlo en cada paso. Estos deambuladores se utilizan normalmente en espacio interiores y sirven también como dispositivos que facilitan la incorporación.

Un buen andador sin ruedas es aquel que es ligero y maniobrable. Algunos son fáciles de plegar. Un inconveniente añadido es que el desgaste de la zona inferior es más acusado que el de modelos diferentes. Si el andador pierde su agarre, la estabilidad se pone en riesgo.

Los andadores de dos ruedas

Los ANDADORES PARA ANCIANOS con dos ruedas son resistentes, ligeros y en muchos casos se pliegan, para ocupar el menor espacio posible. Presentan como ventaja frente a los que no tienen ruedas que su movilidad es más cómoda, teniendo únicamente que levantar brevemente el caminador para su desplazamiento.

Estos “facilitadores” del desplazamiento son ideales para personas mayores con problemas de movilidad que quieran un deambulador para moverse por casa. Aunque lo habitual es que no traigan muchos complementos, algunos pueden incluir asiento por si el usuario se cansa en un momento determinado.

Si se hace un mal uso del mismo, las patas traseras, que son las que no tienen ruedas, pueden sufrir mucho desgaste. Es habitual que los tacos protectores se cambien con cierta frecuencia.

Los andadores de tres ruedas

Estos dispositivos que facilitan el desplazamiento son, quizás, los menos conocidos. Su diseño incluye una cesta o bolsa en la parte delantera para colocar las pertenencias. Las tres ruedas van integradas con una en la zona delantera y dos en la parte trasera.

El andador incluye un freno manual para las ruedas traseras. Su diseño es muy compacto y se puede utilizar tanto en interior como en exteriores. No incluye asiento.

Los andadores de cuatro ruedas

El último tipo de deambulador es el andador de cuatro ruedas. En muchos centros médicos y ortopedias son los más demandados. Se trata de dispositivos de movilidad muy prácticos para el día a día y con ello apetece salir a comprar o dar paseos.

El diseño de estos andadores es óptimo para salir al exterior, pues sus ruedas están preparadas para superar terrenos irregulares. Estos andadores son casi vehículos, pues incluyen complementos como asiento, cesta, bandeja, respaldo…

Como ocurre con los andadores de tres ruedas, el de cuatro también incluye frenos. Los andadores de dos ruedas no tienen frenos porque las patas traseras actúan como frenos.

En los andadores de cuatro ruedas se diferencian los frenos manuales de los frenos por presión. Los frenos manuales se activan al apretar la palanca con las manos, así se detiene el avance del andador. Funciona de modo similar a los frenos de una bicicleta.

Los frenos por presión funcionan con un sistema diferente. Al ejercer presión sobre el manillar, el caminador se detiene. Las personas que tengan poca fuerza y falta de movilidad en las manos deben decantarse por andadores con frenos por presión.

Además de atender a los tipos de andadores, la elección de este dispositivo va a depender de parámetros como la dificultad de movilidad, el peso soportado, el material del andador, la altura y la presencia de complementos en el andador: asiento, bolsa, cojín…

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