miércoles , septiembre 18 2019
Inicio / Opinión / El olvidado
Irene Pérez de Navarro

El olvidado

Hay pocas cosas en la vida de las que estemos cien por cien seguros pero ¿qué me respondería un niño si le pregunto quién es el patrón de Vélez? De que la Virgen de los Remedios es la patrona de esta ciudad, a nadie le cabe la menos duda. Desde pequeños, hacemos el camino hasta lo alto del cerro varias veces durante el mes de mayo acompañados de nuestros padres o abuelos. Pero ¿qué pasa con el patrón? No me extrañaría que ese niño o niña me respondiese San Miguel. Es el único santo, en masculino, del que celebramos su onomástica.

La realidad es que todos nos hemos olvidado de que San Sebastián es el patrón de Vélez. Así que no podemos echarle la culpa a los más jóvenes de ese desconocimiento. Quizás hay que recordarnos de que la historia de España podría haber sido distinta si un palafrenero de nombre Sebastián no se hubiera metido en el trayecto de una lanza que tenía como objetivo al rey Fernando. Me explico mejor.

En 1487, los Reyes Católicos estaban muy preocupados por hacer que toda la Península Ibérica volviera a ser territorio cristiano. En abril de ese mismo año, se propusieron conquistar el Reino de Granada. A final de mes, se asentaron en Vélez-Málaga para conquistarla, algo que ya sabían que no iba a ser fácil. Aprovechando la soledad de la noche, atacaron la ciudad pero el ejército del rey se encontró con la resistencia de los moros, con los que inició una lucha armada, la única que se hizo en la Guerra de Granada. Sin embargo, al rey Fernando lo sorprendieron sin armadura y un moro vio la ocasión perfecta para acabar con su vida. Ahí es cuando aparece Sebastián Sánchez, un palafrenero que impidió que al rey le atravesara una lanza, que fue a parar a su pecho, acabando con su vida.

Años después, en agradecimiento por este hecho, Isabel la Católica dictó una real provisión concediendo a Vélez-Málaga sello, bandera, pendón y escudo, en el que aparece, por decisión de la monarca, el rey a caballo con su espada en alto, a un palafrenero muerto a sus pies y a los moros huyendo. Además, también mandaron a construir una ermita, donde según cuentan, descansan los restos de Sebastián Sánchez.

Sin duda, estos hechos parecen olvidados tanto por los veleños de a pie como por los políticos, que destinan una gran inversión en el Cerro de los Remedios, pero no encuentran fondos para rehabilitar humildemente esta pequeña ermita del Arroyo de San Sebastián.

Por cierto, felicidades Vélez y feliz santo, Sebastián.

Check Also

Opinión: Del entusiasmo a la nada

Cuando me adentré a Vox era un movimiento de ilusión. Recuerdo aquellas primeras reuniones de …

error: Contenido protegido

Si continúas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar