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imagen de examen de selectividad. Foto: EFE/ Raquel Manzanares

La Junta recomienda a los universitarios no cambiar de asiento en aulas y laboratorios

Facilitarían los rastreos en caso de contagios a las universidades andaluzas, que preparan sus protocolos con la guía de referencia trasladada por Economía y elaborada por Salud.

 

La Junta de Andalucía ha trasladado a las universidades andaluzas la Guía de referencia para la elaboración del Plan de Prevención, Protección y Vigilancia Covid-19. Se trata de un documento elaborado para las Universidades de Andalucía para el curso 2020-21. El documento ha sido elaborado por la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica en coordinación con Economía y las universidades.

«Contactos estrechos»

Este documento presta especial atención a la detección de los «contactos estrechos» ante la confirmación de un contagio. Así, estipula que «sería más que recomendable que los estudiantes ocuparan los mismos lugares en las aulas y laboratorios. Además de que esta localización estuviera registrada«. De este modo se puede obtener información rápida sobre las personas que pudieran haber estado en contacto con un caso positivo.

Este informe incluye una serie de recomendaciones para establecer sus respectivos protocolos con el fin de atender a las actividades presenciales. El pasado junio las instituciones docentes públicas y la Consejería de Economía consensuaron iniciar el próximo curso 2020-2021. Este recoje  una enseñanza mixta, que combinara clases presenciales y ‘online’ (sesiones síncronas) con actividades formativas virtuales.

La guía recomienda la elaboración de un listado que registre la ocupación de cada estudiante en el aula o laboratorio. Además,  establece la necesidad de que dicho listado sea diferente para cada turno en que haya cambio de alumnado. Así se permitiría que cada persona esté en contacto con la misma mesa y asiento y, en segundo lugar  conocer los posibles «contactos estrechos».

Las recomendaciones de Salud Pública recogidas en el documento se basan en el «principio de precaución», mediante el que «atendiendo al deber de cautela y protección, cada miembro de la comunidad universitaria debe adoptar las medidas necesarias para evitar la generación de riesgos de propagación de la enfermedad, así como la propia exposición a dicho riesgo». Se persigue que, dada la existencia de riesgo, éste sea controlado. «La reapertura exitosa de la docencia presencial en las universidades requerirá continua colaboración de toda la comunidad universitaria», insiste el documento.

Advertencias sobre el uso de mascarillas

Entre las medidas aconsejadas se incluye la obligatoriedad del uso de mascarillas higiénicas en los desplazamientos y circulación dentro del centro, pudiendo no usarlas una vez que las personas estén sentadas en mesas, siempre y cuando se pueda mantener la distancia de seguridad (1,5 metros). Cuando estos elementos de protección se retiren, deberán guardarse en sobres, bolsas de tela o papel transpirable. «En ningún caso deben depositarse en las mesas, sillas, baldas y similares», advierte el documento.

Las guías que elaboren las universidades han de contemplar la recomendación del uso de mascarillas por parte del profesorado durante su actividad docente cuando no utilice micrófonos o similares que obliguen a levantar la voz de cara al alumnado o cuando sea necesario acercarse al entorno del estudiantado en clases, laboratorios, talleres, etc.

La distribución de los puestos de trabajo (mesas y sillas) deberá permitir la distancia de seguridad de 1,5 metros y, en el caso de aulas con desnivel, se debe garantizar una distancia mínima de tres metros desde la posición del profesorado y el alumnado. El aforo recomendable es del 50% de su ocupación máxima. Este porcentaje podrá ser mayor si pudiera prevalecer el cumplimiento del mantenimiento de 1,5 metros de distancia y el control de los flujos de las personas.

Las universidades tendrán que establecer procedimientos para evitar aglomeraciones, especialmente a la entrada y salida de los centros, escaleras o patios y priorizar, en la medida de lo posible, el uso de los espacios al aire libre. Se debe considerar, además, la posibilidad de mantener cerradas las fuentes de agua si esto implica contacto con ella.

En cuanto a la limpieza y desinfección, es recomendable que las universidades dispongan de planes específicos. Los centros deben ser limpiados y desinfectados, al menos, una vez al día, a excepción de los aseos, donde se han de intensificar estas actuaciones. Así, cada aseo dispondrá de un cartel de aforo. La ocupación máxima será de una persona para espacios de hasta cuatro metros cuadrados, salvo en los supuestos de personas que precisen asistencia. Para aseos de más de cuatro metros cuadrados que cuenten con más de una cabina o urinario, la ocupación máxima será del 50% del número de cabinas y urinarios que tenga la estancia, debiendo mantenerse durante su uso la distancia de seguridad. Los aseos se limpiarán y desinfectarán, al menos, tres veces al día.

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