Inicio / El Reportaje / Los «Sellos del Hambre» en la Axarquía

Los «Sellos del Hambre» en la Axarquía

La Asistencia o Auxilio Social y la beneficencia como fenómenos derivados de la Guerra Civil Española dieron origen a unos muy particulares sellos de correos, aún perseguidos por los más entusiastas coleccionistas al mundo de la filatelia y que en este artículo traemos para conocimiento y recuerdo de todos.

Todo comienza al término de la guerra civil, que supuso una ruptura brutal de la vida cotidiana para todos los españoles. Muchas familias sufrieron muertes y separaciones por la situación que causaron los dos frentes, otras tuvieron que ser evacuadas de sus lugares de origen pasando a ser refugiados en otras ciudades. A medida que las tropas franquistas avanzaban por los frentes conquistados, estas iban acompañadas de una sección denominada de Auxilio Social o de Invierno, creado a iniciativa de Mercedes Sánchez de Bachiller, viuda de Onésimo Redondo y con el encargo de repartir comida entre la población necesitada.
Los ayuntamientos acordaban por unanimidad implantar, con intención recaudatoria, la venta de sellos de Beneficencia y con posterioridad se realizaba la venta tanto a particulares como a centros públicos. No todas las propuestas de emisión fueron aceptadas y algunos ayuntamientos llegaron a adquirir parte de las emisiones a otras localidades cercanas.

El dinero obtenido con la venta de estos peculiares sellos, en ambas zonas en conflicto, contribuyó a aliviar la situación de necesidad producida durante la Guerra Civil, fue una forma de sufragar gastos derivados de crear y mantener establecimientos benéfico-sociales: Cocinas Económicas, Cocinas Benéficas, Comedores Asistenciales y otros proyectos asistenciales y sanitarios.

Hay constancia que el primer establecimiento benéfico, las denominadas “Cocinas Económicas” que se instaló en la ciudad de Vélez-Málaga fue en mayo de 1937.

Entonces la distribución de la comida, previa entrega de unos bonos, ascendió a la cifra de 4.500 pesetas, y que venía a garantizar algo más de 300 raciones diarias, a parte del caldo y alguna otra alimentación propia, para los enfermos y niños.

Hasta tres menús se servían en Vélez-Málaga en este tipo de cocinas:

1º garbanzos, patatas, carne, tocino, morcilla y habas o coles.

2º garbanzos, alubias y arroz.

3º bacalao, patatas y garbanzos.

Cuando las arcas municipales vieron disminuidos sus partidas presupuestarias en todos los capítulos, incluidos los destinados a Salubridad e Higiene, Beneficencia y Sanidad, se hizo necesario que los ayuntamientos recurrieran a otro tipo de auxilio del Estado para que actuase.

El fenómeno del localismo o descentralización de España en el periodo de la nuestra guerra (1936-39) no sólo se vislumbró en la forma de cómo se realizó la contienda bélica, organizar y gobernar los diferentes territorios de los bandos en litigio, (más aún en el que fue republicano) sino también y es lo que realmente nos interesa en este artículo, en la forma peculiar que se pensó para recaudar fondos destinados al sufragio de obras de carácter más o menos benéficos que paliaran, en lo posible, los siempre devastadores efectos que dejo la guerra.

Por ello nació la Orden de 29 de diciembre de 1936 sobre «asistencia a niños y ancianos» (BOE de 3-1-1937), y por lo que según leemos, “Procedía a la reorganización de los establecimientos benéfico-sociales existentes, al tiempo que prohibía terminantemente toda cuestación pública «que con destino a fines benéficos no haya sido previamente autorizada por este Gobierno General (art.1°)

Es ahí donde nace el «Fondo de Protección Benéfico Social», nutrido por los siguientes recursos:

1) Productos de la recaudación del «Día del Plato Único»

2) Ingresos logrados por cuestaciones públicas, funciones benéficas, partidos amistosos de fútbol, rifas, venta de sellos de tirada local, etc., debidamente autorizados por el Gobierno General.

Para llevar esto adelante se utilizaron los medios que había al alcance en esa época, la oral, visual (reportajes en NO-DO), cartelería y demás papel, entre los que destacaban las tarjetas postales, misivas y los mencionados sellos de correos, en este caso y muy en concreto en las emisiones denominadas como benéficas.

En nuestra comunidad los primeros sellos en circular se crean en Sevilla y acto seguido se extienden a sus diferentes pueblos y sin pausa a las demás capitales andaluzas.

En Málaga y provincia no tardan en llegar diferentes sellos, los Pro-ciudad emisora, de Auxilio al necesitado, que eran de composición litográfica o también llamada de huecograbado que rápidamente se empiezan a conocer popularmente como “Los Sellos del Hambre”.

                                       

La hoy desaparecida imprenta veleña de Juan José García (luego Imprenta Corral) que estaba situada en la Calle de Las Tiendas, sería la encargada legal de imprimir, en 1937, los sellos que representaron a gran parte de los pueblos de la Axarquía, en total hubo 25 municipios que editaron sellos pro-municipio, Vélez-Málaga, Alcaucín, Alfarnate, Alfarnatejo, Algarrobo, Almáchar, Arenas, Benamargosa, Benamocarra, Canillas de Aceituno, Canillas de Albaida, Colmenar, Comares, Cómpeta, El Borge, Frigiliana, Iznate, Macharaviaya, Moclinejo, Nerja, Ríogordo, Rincón de la Victoria, Sayalonga, Torrox y Viñuela.

Unas estampillas (generalmente 25 por pliego) que estuvieron representados de una manera variopinta, en colores muy significativos, rosáceos, marrón, verde, crema, azul, blanco y naranja. El color rojo estaba prohibido, salvo la excepción que el sello tuviera la bandera nacional (caso del realizado en Benamocarra, Cómpeta, Alcaucín y Almáchar) aunque estas tres últimas localidades también los sacaría en azul o naranja con fondo blanco.

Estos sellos se crearían a imagen y semejanza de lo que ya se había puesto en circulación en toda España, muchos de ellos de diferentes tipos de dentado, algunos sin engominar y con diversos errores en sus planchas cuando estas transferían el diseño a la superficie de impresión que generalmente se aplicaban tinta grasa.

                          

Fueron emitidos entre 1937 al 39 por Ayuntamientos, Consejos, Comités, Juntas, etc. y en el ánimo de estas emisiones estaba, aún sin sopesar el peso de cada una de ellas, la propaganda de unos ideales políticos, y el afán recaudatorio de los mismos, justificado siempre este último por la necesidad imperiosa de las consecuencias derivadas de un conflicto bélico.

Para el sufragio de estas obras de Asistencia Social, se realizó una recaudación de donativos mensuales, voluntarios y fijos entre la población más pudiente, pero sobre todo el dinero llegaba por la recaudación obtenida de la imposición de estos sellos de carácter obligatorio, con el único objetivo de destinarlos a fines benéficos y humanitarios como eran el socorro a niños y niñas huérfanos, viudas por el horror de la guerra y pobres de solemnidad.

De ahí que fuera de obligadísimo cumplimiento que a la cifra del franqueo oficial estipulado en ese momento por correos, se tuviera que adjuntar en cada carta, uno de Auxilio Social, Comedores benéficos o los denominados Pro- ciudad emisora y que tenían todos marcados obligatoriamente el precio impuesto de 0,5 céntimos de peseta.

En Málaga estos sellos se fabricarían en la imprenta, “Fin de Siglo” que estaba situada en la calle Especería 10 y 12, la mayoría de ellos bajo pequeños fotolitografías que eran obra, en su mayoría de E. Molína bajo dibujos del maestro nacional y profesor de dibujo, el malagueño, Andrés Sepúlveda Domínguez.

Poco a poco fueron surgiendo otras personas, especuladores, que intentaron en otras imprentas malagueñas, La Española y Sudamericana, la falsificación de estos sellos, aprovechándose de la situación que se vivía y lo fácil del copiado, para ganar dinero a costa también del engaño al coleccionista filatélico.

              

De esta manera saldrían diferentes series en Antequera, Fuengirola, Marbella, Estepona, Teba, Monda o Villanueva del Trabuco. En la localidad de Ardales cuyo sello oficial era de color azul, denunció la falsificación de este en varios colores (verde, naranja y marrón), que quedarían anulados y con personal detenido.

Para Vélez-Málaga se fabricó sólo uno, a modo de fotolito que tenía como imagen en color azul, el escudo de la ciudad, esto es, el momento en el que el Rey Fernando sobre su caballo, en una acción de armas, arremete ante unos moros que habían dado muerte a su vasallo Sebastián Sánchez, Palafrenero Real, quién momentos antes le había salvado la vida.

Rincón de la Victoria estaría representado en estos sellos (de colores naranja, azul, verde y marrón) por su torre vigía de El Cantal; Comares por el escudo en azul del pueblo.

La localidad de Nerja (que tuvo tres diferentes) tuvo a su Acueducto o también denominado Puente del Águila (en marrón y verde), otro de varios colores con la imagen del Balcón de Europa (Pro Aviación). Un año después este sello nerjeño tendría forma triangular y el precio sería de 0.10 céntimos, además de otro diferente en rojo y amarillo y también de color marrón para el franqueo de carácter urgente.

La localidad de Alfarnate tenía grabado en color azul a su Ermita de las Tres Cruces, Torrox tras sacar uno común en blanco, eligió poco después con tres colores diferentes, azul, morado y marrón, la imagen de la Plaza del Generalísimo Franco (hoy de La Constitución).

Canillas de Aceituno por una vista representativa del pueblo en la que se aprecia la Iglesia de la Virgen del Rosario; Canillas de Albaida, Cómpeta, Iznate y Arenas tenían uno común tipo que servía para otros municipios malagueños y que representaba la Alcazaba de Málaga y al que se le ponía con tampón de color azul el nombre de la localidad; Algarrobo mostraría un vehículo que circulaba camino de su villa, Moclinejo se representaría en la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, mientras que Frigiliana, Ríogordo y Colmenar sus sellos no ofrecían en verdad nada identificativo de estas localidades también axárquicas y sólo variaba con mismo formato el color.

                          

De igual manera el de la localidad de El Borge sólo era de texto, eso sí, todos por el valor siempre de 0.5 céntimos de peseta como sobre tasa de franqueo obligatorio.

Con el tiempo estos sellos fueron desapareciendo merced al despiste o al desprestigio filatélico que estos en su momento tuvieron, lo que ha dificultado muchos años después, que se pudieran completar algunas series, muy particulares y variadas, que son piezas únicas y que no están al alcance de la inmensa mayoría de los coleccionistas filatélicos.

Añadir que desde que se hicieron estos sellos tras la guerra, estos municipios, salvo la localidad de Macharaviaya con D. José Gálvez (Serie Forjadores de América 1963) con sello de 3 pesetas y 80 céntimos y D. Bernardo de Gálvez (Bicentenario de la Constitución de los Estados Unidos 1973); Nerja que tuvo un sello representativo de su popular Balcón de Europa (Serie Paisajes y Monumentos 1986) y dos personalizados de la Cueva de Nerja (50 Aniversario), Vélez-Málaga con la efigie de su ilustre pensadora, María Zambrano (Serie Mujeres Famosas 1993) y Torrox con la de su faro (Faros Españoles 2009), las demás localidades que en 1937 tuvieron “su momento representativo” por motivos bien especiales, no han vuelto a estar en una estampilla de la hoy ya FNMT (Fábrica Nacional de Moneda y Timbre).

Check Also

José de Aguilar, la voz de oro de «Mi Torre del Mar»

Aún hay quién tararea, especialmente en Torre del Mar, una vieja canción, en concreto un …

error: Contenido protegido

Si continúas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar