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Sánchez Dragó: «Vox es el partido más democrático que hay en España»

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ, ESCRITOR QUE ESCRIBE EN LOS PERIÓDICOS:

Sánchez Dragó se atrinchera desde la retaguardia en Mirax Televisión de Youtube. Anarquista de “derechas”, entre comillas, porque no le motiva que lo etiqueten políticamente. Más de 7.000 artículos de prensa, 47 libros e infinidad de vida a sus 83 años de viejoven. Se define a sí mismo como escritor que escribe en los periódicos. Murió Umbral y nos ha quedado Dragó como último personaje de las letras.

ANTONIO M. CLAVERO

“He dejado de ir a la televisión con la manía de ser breve”, me espeta. No hemos pactado nada, pero le sugiero que me responda a tres minutos máximos por pregunta. Se levanta de la butaca de manera inesperada, y doy paso al bloque de anuncios imaginarios. “Espera un momento; me voy a asomar al balcón porque he oído un ruido enorme”. Me ha recordado al pasaje de Umbral, que amagó con levantarse e irse si no se hablaba de su libro. Dragó quedará también en la historia televisiva por capear la borrachera de Arrabal en “su mundo por montera” de RTVE.

  Llega del desconfinamiento de su balcón: “Me preocupaba que se hubiera caído una maceta”. El lado escabroso de nuestra mente piensa en posibles víctimas, pero no hay nada ni nadie en un Madrid que sólo ruge cuando sale a pasear. Punto de partida de la entrevista, fase cero.

Pregunta: ¿Sigues a dos velas? (hago el gesto no verbal)

Respuesta: Fui uno de los primeros en caer en cautiverio y el sexo es como si haya desaparecido. Primera vez que me sucede.

P: ¿Has hecho trampas?

R: ¿Sexuales?

P: Abajo vive la tentación…

R: ¿Te refieres al placer solitario? Ni eso. Libido significa energía, y la puedes canalizar. La dirijo hacia “La Retaguardia”; a twitter; y hacia la vida en general. Se puede renunciar a todo y no pasa nada.

P: ¿Alguna droga para pasar este encierro sentimental?

R: Desde que estoy encerrado no he tomado mis galletitas de marihuana, entre otras razones porque las degusto exclusivamente para hacer el amor y, ahora, no tiene mucho sentido.

P: Sexo, drogas y rocanrol… ¿Cómo llevas tu música interior?

R: Tengo carencia musical y no tengo oído. Me quedé en los tocadiscos. No tengo aparatos que reproduzcan el sonido. Soy un roquero sin banda sonora.

P: Y los roqueros nunca mueren… Sé que te das de tu propia medicina. Tienes un baratillo farmacéutico…

R: Aparte del “instrumental quirúrgico”, me tomo mis 40 pastillas. No sé si lo incluyes en el apartado de las drogas. Es mi elixir de la eterna juventud; son casi todas naturales.

P: Madrid se ha quedado en la fase cero, en punto muerto; porque, ¿de Madrid al cielo?

R: Se va al cielo o al infierno, como desde todas partes. La vida se ha paralizado en Madrid. Hay dos formas de enfrentarse al coronavirus: el cautiverio, o dejar que la vida siga, consiguiéndose así la inmunidad de grupo y que la pandemia se extinga antes.

P: ¿En qué fase de tu vida estás? El estar solo, ciertamente, te engancha a la vida, pero tú eres de lo que piensa que ya era de que viésemos la contracara de la muerte…

R: Nunca estoy solo, porque, incluso cuando medito, me pongo en sintonía con el cosmos y con mi “yo” profundo. En cuanto a la muerte, es el reverso natural de la vida. He estado a punto de morir en ciertas ocasiones; por eso mismo, soy de los que tiene la presencia de calavera en la mesita de noche. Y en mi mesa de trabajo tengo un ataúd; de modo que al estar acompañado de la muerte, estoy más contagiado de vida.   

P: ¿Dónde acaba la persona y comienza el personaje?

R: Una de mis mayores catástrofes de mi existencia radica en que en un momento determinado me convierto en una persona popular. Como decía Baroja, soy un hombre humilde y errante que va por el mundo silbando y con la chaqueta al hombro. Soy huraño, esquivo y solitario. Me desespera que la gente me pare por la calle. El personaje lo fabrican los demás y no tengo nada que ver con él. Únicamente, me conocen aquellos que saben de mí en las distancias cortas

P: Comenzaste a los 8 años a forjarte una voz propia con tu primer periódico por el que cobrabas 5 céntimos de pesetas a tus vecinos. Haces lo que te gusta y, además, te pagan desde que tienes uso de razón.

R: Presumo de ser el periodista español que ha cobrado royalty antes que nadie. El periódico, hecho a mano, se llamaba La Nueva España, y era un plagio de ABC, que era el que leían mis padres. 

Una vez que lo había escrito, iba de puerta a puerta a las casas de los vecinos; se lo dejaba un poco para que lo leyeran y me daban 5 céntimos de peseta.

  Hoy, a los 83 años, he vuelto a fundar un semanario, demostrando que los viejos somos como niños y regresamos a la infancia. El círculo se cierra.

P: Ahí quería llegar. La Retaguardia es avanzar con las letras algo auténtico.

R: La retaguardia y la trinchera son dos conceptos complementarios. Las guerras se libran en la trinchera, pero se ganan en la retaguardia. Estamos en una batalla similar. Gano mi guerra particular cuando me echan de El Mundo y creo mi propio cauce de opinión.

P: Al final, pues, llegó el lobo y te echaron de El Mundo, tu segunda casa desde 1989, donde el dueño de la empresa aduce motivos económicos; pero tú apuntaste a la llegada del Covid-19 a España en una de tus columnas. Hay, finalmente, una necesidad por parte de los que mandan en el medio de apartar las voces críticas.

R: Siempre he ido por libre en el periodismo. Los medios pasan dificultades económicas y piden ayudas al Estado. Soy una voz incómoda para el gobierno y me tocó caer, al igual que a Alfonso Ussía, Iker Jiménez y tantos otros. La única explicación que me han dado son los recortes económicos.

P: Y, ahora, te has apuntado a la escombrera de twitter para dar lúcidos hachazos. El otro día mandaste al padre Ángel al infierno.

R: Me parece increíble que se pida la bendición divina para Pablo Iglesias, que está conduciendo a España a una situación parecida a la de Rusia en el 1.917; u otros ejemplos históricos como la Cuba de Fidel Castro; la Venezuela de Maduro; o la China de Mao Tse Tung… Le pegué, por eso, ese rapapolvo al padre Ángel.

P: ¿El periodismo tal y como lo entendemos ha muerto en España?

R: Hay periodistas apesebrados que siguen la batuta de las órdenes del gobierno. En eso tiene mucho que ver, como bien aseguré antes, las subvenciones a los medios. El periodismo ha terminado, pero nos queda La Retaguardia. Hay que volver al periodismo tradicional, hecho a mano. Pero siempre seré libre e independiente porque por mis venas familiares corre la profesión periodística. Es más, estoy en deuda con mi padre, quien fue asesinado muy joven por ejercer esta noble tarea de contar las cosas.

P: ¿La vida es una tómbola o una feria? Te lo pegunto porque este año no viviréis el encuentro con los lectores. ¿Cómo llevas esto?

R: Ahí te voy salir respondón. Hace años que no voy a las ferias del libro. Voy, a veces, obligado por el editor que se arriesga a editar mis libros. El único contacto que el autor debe tener con el lector es el libro. Las ferias del libro sólo tienen la utilidad de que, cuando viene una chica mona, además de la firma le pongo mi número de teléfono en la primera página del libro; y, a veces, me llaman (nos reímos),

P: Cinco procesos en la cárcel. Tú sabes lo que es estar en prisión. El encierro, para ti, es una pachanga.

R: Aquello fue un entrenamiento para esto de hoy. Siempre he querido ser monje y no echo de menos la vida social. La cárcel era mejor porque era más grande y se podían hacer más cosas. En los dos encierros, ciertamente, no puede haber encuentros cara a cara y sin intermediarios. No hay contacto con el otro sexo y hay que sublimarlo.

P: Tú sales poco, haces poca vida social; pero con los paseos puede salir con tu pareja, con tu hijo, con el perro, en bicicleta…

R: Mi novia dice, con gracia, que soy más chulo que el Capitán Trueno. He hecho de todo toda mi vida. Y, en cuanto a hijos, tengo un surtido Cuétara (nos reímos). Tengo cuatro hijos de madres diferentes. 

P: Antes hablábamos de sacar el perro y, ahora, vamos con el gato, porque sé que eres un fiel defensor de ellos. Han sacrificado a un felino con Covid-19  en Barcelona, pero consideran este caso sin importancia. Pero los gatos son realmente importantes porque nunca se equivocan dos veces en la misma cosa.

R: Más que defensor de los gatos, soy discípulo de ellos; son mis maestros. Son lo que más me gustan del universo. Uno de mis gatos se subió a la cinta donde hacía deporte y salió disparado. Ten por seguro que nunca más volverá a hacerlo. El gato escaldado del agua fría huye. Los seres humanos, no: tropiezan una y mil veces con la misma piedra.

P: Para ser feliz, ¿hay que vivir oculto como el gato?

R: Eso ya lo decía Epicuro. Si quieres ser feliz, vive oculto. Siempre he buscado lo invisible desde que era niño. Todo el mundo habla actualmente de la visibilidad, y eso es un espanto; hay que ser invisible.

P: Y te hiciste visible una vez que conociste la muerte fría. ¿Has resucitado al calor de la vida?

R: Y he tenido también muertes calientes porque he estado en la guerra del Vietnam. He atravesado hasta en siete ocasiones el Sáhara, y he visto los buitres revolotear ante mi presencia. En la semana de protesta de Pinochet dispararon directamente contra mí; pero es lo que siempre me ha gustado, ver la muerte cara a cara. En cuanto a la muerte fría, es algo que me ha contado mi hija, pero que yo, naturalmente, no noté cuando me tocaron tras operarme a corazón abierto. En esa situación aprendía a autocurarme al ritmo de ángeles; es lo que se llama realimentación neurobiológica.

P: Finalmente, te han adjudicado el marchamo de Vox, pero sabemos que tú siempre apuestas por lo novedoso y rompedor. ¿Santiago Abascal tiene una historia para llevarla al cine?

R: Santi Abascal es el único “político”, aunque más bien lo veo como un guerrero, que dice lo que piensa él y no los demás.

En segundo lugar, es el más demócrata. Vox es el partido más democrático que hay en España y, encima, lo llaman “ultra”. Ahora, sólo existen los “ultras” de izquierda.

  Me atrajo la dimensión humana de Santi Abascal, porque somos amigos. Abascal es como John Wayne, el jefe del séptimo de caballería. Esa dimensión épica siempre me ha agradado, y yo soy como un secundario.

  Las virtudes más importantes de un ser humano son el valor, la lealtad y la fuerza de voluntad. Es todo lo que tiene Santi Abascal.

Entrevista integra en Mirax Televisión

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