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Descubre cómo evitar el agotamiento en las reuniones por Zoom según las pruebas fisiológicas

  • Las videoconferencias por Zoom están causando fatiga en los usuarios.
  • Un estudio realizado por investigadores austriacos demuestra que las videoconferencias son más agotadoras que las reuniones presenciales.
  • El estudio utilizó electroencefalogramas y electrocardiogramas para medir la fatiga de los participantes.
  • Los resultados mostraron que las personas se sentían más cansadas, somnolientas y hartas después de una videoconferencia en comparación con una reunión presencial.
  • Un estudio realizado por neurocientíficos de Yale también encontró diferencias en la actividad cerebral durante las interacciones presenciales y virtuales.
  • Los investigadores sugieren que el cerebro procesa de manera diferente las interacciones en vivo y las virtuales, lo que puede contribuir a la fatiga de las videoconferencias.
  • Los autores del estudio enfatizan la importancia de encontrar contramedidas efectivas para reducir la fatiga y el estrés causados ​​por las reuniones de Zoom.
  • Algunas medidas paliativas propuestas incluyen reducir el tamaño de la pantalla, tomar descansos y caminar durante las reuniones virtuales.
  • A pesar de la fatiga, las videoconferencias siguen siendo herramientas útiles y se espera que su uso continúe en el futuro.
  • El teletrabajo y los modelos de trabajo híbrido han aumentado la necesidad de comunicación virtual.
  • Las empresas están adoptando políticas de flexibilidad laboral y trabajo desde casa para atraer y retener talento.
  • Los inversores consideran que estas políticas son indicadores de una empresa bien gestionada y productiva.

Impacto de la tecnología en la fatiga de Zoom

Las videoconferencias por Zoom se han convertido en una parte fundamental de la vida diaria de muchas personas durante la pandemia. Sin embargo, un estudio realizado por investigadores austriacos ha demostrado que estas reuniones virtuales pueden ser más agotadoras que las reuniones presenciales. Utilizando pruebas fisiológicas como electroencefalogramas y electrocardiogramas, los investigadores encontraron que las personas se sentían más cansadas, somnolientas y hartas después de una videoconferencia en comparación con una reunión cara a cara. Además, detectaron diferencias en la actividad cerebral durante las interacciones presenciales y virtuales, lo que sugiere que el cerebro procesa de manera diferente estas dos formas de comunicación. Aunque las videoconferencias son herramientas útiles, los autores del estudio enfatizan la importancia de encontrar contramedidas efectivas para reducir la fatiga y el estrés causados ​​por estas reuniones virtuales.

El cerebro y las interacciones presenciales vs virtuales

Un estudio realizado por neurocientíficos de Yale también respalda la idea de que las interacciones en vivo y en directo son más dinámicas y completas que las virtuales. Utilizando técnicas de imagen avanzadas, los investigadores encontraron que las personas pasaban más tiempo mirándose entre sí durante las interacciones presenciales que durante las videoconferencias. Además, observaron una mayor actividad cerebral y una mayor coordinación entre los cerebros de las personas que hablaban cara a cara. Estos hallazgos sugieren que el cerebro procesa de manera diferente las interacciones en vivo y las virtuales, lo que puede contribuir a la fatiga experimentada después de las videoconferencias. Aunque las videoconferencias son una herramienta indispensable en el mundo digital actual, es importante encontrar formas de reducir la fatiga y el estrés asociados con ellas para mantener la salud en un entorno cada vez más virtual.