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Ken Ohm, un profesor de física de 86 años, ha decidido contratar a la compañía Celestis para enviar su ADN a la Luna. Ken siempre ha tenido una fascinación por el espacio y ahora quiere dejar su marca más allá de su vida en la Tierra. Él espera que su ADN pueda ser utilizado por extraterrestres para ayudar a dar forma a nuevas especies y explorar el universo de maneras que aún no podemos imaginar.
El deseo de Ken de enviar su ADN al espacio refleja su curiosidad y su deseo de trascender los límites de la vida humana. Como hombre de ciencia, Ken entiende que el universo es vasto y desconocido, y quiere ser parte de la exploración y el descubrimiento. A través de este acto, Ken espera que su legado perdure mucho más allá de su vida y que su ADN pueda contribuir de alguna manera al desarrollo de otras especies en el cosmos.
Celestis es una compañía que ofrece un servicio excepcional: enviar restos humanos al espacio. Ya sea en un vuelo de ida y vuelta a la órbita terrestre o en un viaje sin fin hacia el confín del universo, Celestis brinda la oportunidad de que los seres queridos puedan ser recordados en el espacio. Esta empresa ha seleccionado a siete personas, entre ellas Ken Ohm, para enviar sus restos al espacio.
El servicio de Celestis permite que los familiares de los fallecidos puedan ver a sus seres queridos en el satélite de la Tierra y recordarlos mientras admiran la belleza del cosmos. Para algunos, este tipo de sepultura espacial representa la aceptación de que al final solo hay un vacío esperándonos, mientras que para otros es un acto de desafío a esa idea. Celestis ofrece diferentes opciones para el envío de restos humanos al espacio, incluyendo la posibilidad de enviar ADN en lugar de cenizas.
Ken Ohm siempre ha tenido un aspecto físico privilegiado y ha practicado deportes hasta una edad avanzada. A pesar de su interés por la exploración espacial, nunca tuvo la oportunidad de trabajar en la NASA debido a su altura. Ahora, a sus 86 años, Ken quiere ser incinerado cuando muera y dejar un recuerdo duradero en el espacio.
Como hombre de ciencia, Ken entiende que en el vasto universo puede haber otras formas de vida y quiere ser parte de esa exploración. Imagina un futuro en el que su ADN pueda ser utilizado por extraterrestres para crear nuevas especies o incluso ser reconstituido y replicado en otros planetas. Para Ken, enviar su ADN al espacio es una forma de vivir con la incertidumbre y buscar un encuentro con el futuro a través de una muestra de su ADN en la Luna.